Mary La Explosiva Villalobos

La lucha contra la discriminación por su sobrepeso la llevó al entrenamiento y las peleas amateurs, donde destacó por aguerrida hasta convertirse en campeona profesional.

Ciudad de México

Las abuelas de Mary La Explosiva Villalobos estaban condicionadas a, en el mejor de los casos, casarse y tener hijos como único futuro. Pero ella decidió seguir una vida muy distinta, algo que en los tiempos de esas abuelas ni siquiera estaba permitido: ser boxeadora.

María Elena Villalobos Espinosa, nació en la Ciudad de México el 24 de enero de 1973, y ha trazado su propio camino a golpes. Con los guantes logró una conquista para su género y para el deporte mexicano: ser campeona mundial de boxeo. "Me gusta que me digan Mary. Mary La Explosiva Villalobos", ríe.

¿Por qué el mote de la explosiva?

Siempre fui Mary nada más: no tenía mote. Un día, al inicio de una pelea, mi promotor José Luis Villalobos le preguntó a mi manager Julián Delgado cuál era mi apodo. En el tercer asaltó recibí un golpe que me dolió mucho: sentí que se me encendió la sangre y empecé a atacar sin parar. A veces en las peleas sale mi otro yo, y no hay quien me pare. Entonces, al ver mi reacción, Julián le dijo al promotor: "¡Ya sé, le vamos a poner La Explosiva!". Esa pelea la gané en el cuarto asalto por nocaut.

¿Cuál era tu sueño de infancia?

Conocer, salir, descubrir lugares. Me gustaba ver las nubes y me preguntaba qué habría más allá. Quería tener alas y volar.

¿Lograste cumplir ese sueño?

He tenido oportunidades. La primera vez fui a Estados Unidos. Conocí gente; siento que tengo ese espíritu aventurero. Creo que si no estuviera enamorada del box no sé en dónde me encontraría ahora.

Fue en 2004 que Mary pisó por primera vez un gimnasio de box. Quería acabar con 35 kilos de sobrepeso, que fueron poco a poco sorprendiéndola, al pasar de ser talla siete a nueve, y luego a 13. Y así como subía de peso, su autoestima y seguridad iban disminuyendo.

Trabajaba en un negocio de comida y fue víctima de discriminación y burlas por su obesidad, por lo que tenía un deseo creciente de defender su lastimada integridad personal. Así que decidió ponerse los guantes.

Al contrario que en su anterior trabajo, en los gimnasios de boxeo no ha vivido la discriminación por ser mujer, o por su peso. Todo lo contrario: se encontró con compañeros amigables, respetuosos y trabajadores. "De mi entrenador tampoco recibí ninguna discriminación, sino un trato de iguales. Creo que hasta fue más rudo y exigente conmigo, de lo que era con los hombres".

Las primeras sesiones de entrenamiento para bajar de peso fueron agotadoras. La Explosiva Villalobos recuerda que el entrenador le dijo: "Sube y baja estos tres pisos. Tienes 10 minutos". Ella pensó que era una broma: 10 minutos no eran nada. Al minuto tres su cuerpo no podía más. Y luego lagartijas. Apenas pudo con una.

Pasaron unos meses y con 15 kilos de menos Mary subió a boxear por primera vez. Le colocaron la careta, le gritaron tiempo y comenzó el sparring. Los primeros golpes (su contrario era varón) la dejaron "viendo estrellitas". Quería bajar del cuadrilátero en medio del llanto, y a lo lejos escuchaba a su propio entrenador gritarle al otro: "¡Levántala, levántala de upper!". Mary no metió las manos, pero supo que esa experiencia la haría aprender.

Tiempo después su entrenador le dijo que había sido una prueba para ver de qué estaba hecha. "Ahí me di cuenta de que sí serías boxeadora; aguantaste golpes que nadie aguanta —le confesó—. Pensé que había una de dos: con esto Mary regresa, o se olvida del box".

De los únicos que ha tenido que soportar cierta discriminación es de los asistentes a las peleas. "Deberían estar en su casa lavando los trastes", escuchaba de pronto cuando estaba arriba del cuadrilátero. Pero, dice, "finalmente me he impuesto con mi trabajo, tomando en serio las peleas".

"Hoy afortunadamente estoy encabezando carteleras femeniles de campeonato mundial, y voy a conferencias de prensa donde el trato de los periodistas, promotores y la gente ya es distinto, te toman en serio, te ven como a una verdadera boxeadora", afirma.

SU PRIMER NOCAUT

Su primera pelea amateur la tuvo cuando logró pesar 64 kilos, para pertenecer al peso Súper Ligero. La ganó por nocaut técnico. De ahí fue logrando la admiración de sus compañeros de trabajo. Los reporteros iban a su trabajo para escribir y hacer tomas de su vida diaria, lo que la orilló a tomar la decisión de dedicarse de tiempo completo al boxeo.

Su primer sueño cumplido fue cuando entró a los Guantes de Oro 2005. "Fueron ocho peleas en las que me mentalizaba diciéndome que sí podía". Villalobos repitió la hazaña al año siguiente, con un mayor reto: bajar a 57 kg para pelear en la categoría Pluma.

Su rutina de entrenamiento empieza a las 5 de la mañana, para correr una hora con 20 minutos. A las 10 hace pesas con su preparador físico, Manuel Palacios. A la una de la tarde practica boxeo con sus entrenadores Mauro y Lázaro Ayala. Es un equipo mixto entre los que se encuentra la campeona mundial Zulina Muñoz.

En algún momento tuvo que escoger entre el trabajo para ganar dinero para vivir, y el logro de su proyecto personal como boxeadora. Pero antes de tomar esa decisión, para pagar sus gastos cotidianos decidió manejar un taxi. Comenzaba a las 4 de la mañana para juntar la cuenta, la gasolina y algo de gastos. A las 10 de la mañana iniciaba su entrenamiento y continuaba en el taxi hasta la una de la mañana. No lo logró por mucho tiempo. "Pensé: 'sigo por mi sueño o continúo en el taxi', así que lo dejé", dice.

Ahora, para sobrevivir, se ayuda haciendo servicio de taxi particular y mensajería. "Cuento con el apoyo de mi familia y ya no descuido nunca mis entrenamientos".

Rozando la cima

La Explosiva Villalobos fue campeona mundial de peso gallo por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), al que pertenece. El Silver Female Super Bantamweight Title lo ganó al noquear en el tercer asalto a Magali Rodríguez, también mexicana, de Monterrey, el 10 de septiembre de 2011. Ese campeonato es el que se conoce como Plata, y hay dos formas de perderlo: una es peleando, y otra en el escritorio, que es como a Mary se le fue de las manos. "Lo que pasa es que después vendría una pelea por el campeonato mundial absoluto (Oro), pero para disputarlo tenía que dejar vacante el otro título, según las reglas del CMB", explica. "Así, si ganas la última pelea te ganas todo, pero si la pierdes, te quedas también sin el campeonato que tenías".

Su manager está esperando la primera oportunidad que se presenta para pelear por ese campeonato absoluto. En el otro organismo del boxeo internacional, la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), están también buscando una retadora para su campeona, Irma La Torbellino García, así que en breve sabrá cuál es su siguiente eslabón en su voluntad de llegar a la cima mundial.

¿Qué sientes cuando has perdido alguna pelea?

Perder es caerte, descalabrarte, sangrar: te pasa todo. Pero tienes de dos: o te quedas ahí tirada o juntas los pedacitos y te reconstruyes para tomar vuelo otra vez, y decir: ahora no me pongo alitas de cera, ahora voy reforzada.

¿Has llegado a la cima?

He tocado la punta de la cima. He estado a punto de llegar. Quiero ganar un campeonato mundial absoluto y mantenerlo.

¿Tu edad de 40 años no es un impedimento?

Puedo dar más: iré a las próximas peleas a que me levanten la mano.

¿Quiénes han sido tus modelos?

Muhamed Alí, Salvador Sánchez y Julio César Chávez. Alí por su movimiento, su desplazamiento, la rapidez en sus manos: parecía que bailaba. A Sal Sánchez por su boxeo técnico, su manejo de cintura, sus desplazamientos y combinaciones. No gesticulaba de dolor con los golpes. Julio César por su forma de pararse firme, seguro, de mantenerse en guardia con los más altos.

¿Cómo describirías tu forma de boxear?

Soy una peleadora de encuentro e intercambio de golpes.

¿Qué te gustaría hacer después de retirarte?

Me gustaría ser entrenadora y compartir lo que he aprendido. Me imagino entrenando chicos y chicas que tengan herramientas, que sepan atacar y defenderse. Y tratarlos como seres humanos, no como objetos. Cuidar su integridad física, no ponerlos en riesgo.

Ser mujer es una simple cuestión de género para Mary La Explosiva Villalobos. Pero para ella ser campeona es una condición que se alcanza desde la más profunda motivación. La pelea es diaria.

CARRERA EXPLOSIVA

2004. Mary empieza su carrera a nivel amateur.

2005. Campeona Guantes de Oro en peso Superligero.

2006. Campeona Guantes de Oro en peso Pluma. Termina con 20 victorias y una derrota.

2007. Debuta como profesional contra Nancy Maldonado.

2009. Gana el Campeonato Nacional Súper Gallo contra Miriam Cuchillita Ávila.

2011. Gana el Campeonato Mundial Plata contra Rocío La Kentucky Castillo. En el extranjero ha peleado en Argentina, Jamaica y Canadá.

24 Peleas profesionales. Segundo lugar nacional en peso Súper gallo, solo superada por Yasmín La Rusita Rivas.

9 Lugar a nivel mundial, entre 90 boxeadoras.

6 de julio de 2013. Se enfrentó a Janeth Pérez La Cuisilla, para la eliminatoria mundial femenil Gallo de la AMB, que se transmitió por TV abierta. La Cuisilla ganó por un punto.