ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

"El título es el primer reto del novelista": Martín Solares

El libro más reciente de Martín Solares es 'No manden flores'.
El libro más reciente de Martín Solares es 'No manden flores'. (Nelly Salas)

Ciudad de México

A Martín Solares le gusta pensar que las novelas son como ballenas: engullen al lector y lo trasladan a otras latitudes. Si bien su trayectoria como narrador no es tan amplia como la de editor, reconoce que espera algún día contar una historia capaz de mover a los lectores a mundos imaginarios, o que al menos su literatura tenga la capacidad de distraer al dentista el tiempo suficiente como para abandonar el consultorio.

¿Escribe con los ojos del editor?

Al principio me angustiaba porque pensaba que no tenía derecho a escribir habiendo tantos escritores de inmensa calidad, como Hugo Hiriart, Élmer Mendoza, Nacho Padilla, Jorge Volpi o Yuri Herrera. Una vez César Aira me recomendó para un curso de escritores en Italia durante 17 días. Fueron los días más plenos de mi vida. La sede era el Castillo de Malaspina y me quedé en la habitación donde Dante escribió parte de La Divina Comedia.

¿Se sintió poseído por el espíritu de Dante?

Nunca he sido un gran lector de La Divina Comedia aunque la respeto muchísimo. El castillo me permitió encerrarme completamente, pero uno tiene que ser capaz de escribir donde sea. Mientras escribes una novela, esa debe ser tu principal misión.

¿Dante le pudo haber echado una mano para su historia?

La última noche el dueño del castillo me hizo una broma. A ellos no les gustaba atravesar la zona donde me quedaba porque decían que había un fantasma. Yo les replicaba que a mí no me había pasado nada, claro que cuando pasaba frente a la escultura negra de Dante, le deseaba buenas noches. El último día, Pietro Malaspina se escondió detrás de la escultura y al dar las ‘buenas noches’, me respondió. Me quedé de a seis pero me relajé cuando escuché su carcajada.

¿Cree en fantasmas?

No, creo en los monstruos y en los fantasmas literarios. Puedo meter las manos al fuego por ellos y todos los de la literatura fantástica del siglo XIX. No creo en los fantasmas ni en conceptos abstractos como justicia y legalidad mexicana.

‘No manden flores’y ‘Los minutos negros’, ¿le gustan los títulos darkies?

Sí tuve mi época darketa, pero lamentablemente se me empezó a caer el cabello y ya no pude seguir la estética. Ahora no me acepta ningún grupo que se respete. El título es el primer reto del novelista. Casi siempre parto de una primera imagen en la que descubro el título. Para mí son como títulos nobiliarios, no se te regalan, tienes que trabajar años para volverte modestamente digno de ellos.

¿Representan una revelación mística?

No soy tan místico. Soy muy respetuoso de las religiones; sin embargo, hay que separarlas de la vida práctica. Hay momentos en los que nada te ayuda tanto como un poema o una oración, la fuerza de las palabras es innegable. Fíjate, en los episodios más angustiosos de la vida recurrimos a una oración, una canción o un poema, da igual si es ante el dentista o durante un asalto.

¿Lo dice con conocimiento de causa?

En una ocasión me asaltaron en un taxi. Me mantuvieron secuestrado una hora porque estaban esperando a que dieran las 12 de la noche para aplicarme otro “tarjetazo”. Durante el trayecto pusieron Air Supply, fue terrible, les pedí que cambiaran porque no me gustaba, además yo estaba pagando por esa música.

Y ante el dentista…

Le cuento historias para distraerlo del momento en que me debe sacar la muela. Hasta ahora no ha funcionado, de modo que no debo ser tan buen narrador.