Mars One desdeña críticas del MIT a su proyecto

Bas Lansdorp, cofundador de la iniciativa para colonizar el planeta rojo, dice que esos alegatos vienen “de personas que no conocen en detalle” su plan.
Planean que los humanos se establezcan a partir de 2025 en instalaciones con cultivos para autoabastecerse.
Planean que los humanos se establezcan a partir de 2025 en instalaciones con cultivos para autoabastecerse. (Bryan Versteeg/EFE)

Rotterdam

Mars One, el proyecto creado por una fundación holandesa que prepara una misión sin retorno a Marte para establecer en 2025 una colonia permanente en el planeta rojo, no está exento de críticas y algunos detractores consideran poco ético que este viaje sea solo de ida.

La iniciativa ha tenido algunas críticas procedentes del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) de Estados Unidos, que en un reciente estudio elaborado por estudiantes bajo la dirección de la doctora Sydney Do alertaba de problemas de viabilidad técnica y en la previsión de costes.

El cofundador del proyecto e inspirador de la aventura Mars One, Bas Lansdorp, dijo que esas críticas vienen “normalmente de personas que no conocen en detalle” su plan.

Solo de ida

Mars One es un proyecto gestionado por una fundación holandesa creada por Lansdorp y el físico Arno Wielders, la cual pretende enviar en 2018 una primera expedición y a partir de 2025 iniciar una colonia humana autosuficiente en el planeta rojo.

Lansdorp entiende que un proyecto así tenga detractores, pero consideró que “Marte es ahora el paso más lógico en el camino de expansión humana en el sistema solar y más allá” y agregó que viajar a otro planeta sigue siendo algo complicado de entender.

“En este momento Marte parece algo difícil y cualquier intento más allá de este planeta parece casi imposible. Sin embargo, cuando ya estemos viviendo en Marte, todos los nuevos avances en nuestra exploración nos parecerán sencillos y cercanos”, añadió.

El emprendedor holandés dijo valorar “mucho más la opinión de los profesionales y empresas que trabajan en el proyecto que esas críticas”, al tiempo que prefirió centrarse en los logros de una misión que “cambiará totalmente la visión que tenemos de nuestra especie y del universo”.

“Si conseguimos llegar y establecernos en Marte, ¿qué es lo que no podemos hacer?”, preguntó.

Mars One, explicó, está avalado por los “contratos que ya se han cerrado con las mejores compañías de naves espaciales y de sistemas de soporte vital” y por un equipo de “profesionales con mucha experiencia y con grandes conocimientos que forma parte tanto del consejo de embajadores como de asesores, entre los que se encuentra Mason Peck, ex director tecnológico de la NASA”.

La primera tripulación, con cuatro voluntarios que no regresarán a la Tierra, ya que el proyecto no contempla tecnología de regreso, partirá hacia el planeta rojo en 2024.

Supuestamente viajarán durante todo un año hasta el cuarto planeta del sistema solar más cercano al sol y que los científicos señalan como el más parecido a la Tierra, aunque su delgada atmósfera es de CO2.

Está previsto que desde 2025 y cada dos años viajen a Marte otros seis grupos de cuatro tripulantes cada uno.

Los candidatos

Entre esos futuros tripulantes, un puesto para el que la fundación recibió 202 mil 586 solicitudes, podrían figurar españoles o latinoamericanos, ya que hay cuatro en la lista de los 100 candidatos que van a pasar a la tercera ronda de selección.

Son el físico Pablo Martínez, de 37 años, y el técnico de energía solar Ángel Jané, de 39, además de la estudiante boliviana de antropología Zaskia Antelo, de 20, y la profesora brasileña de seguridad pública y diseñadora de acuarios Sara Feliciano da Silva, de 51.

La fundación ya mencionó en su convocatoria que no solo se requieren astronautas, ya que “para diseñar un asentamiento humano permanente en Marte se necesitan personas sanas y bien preparadas”.

Para la fundación de Lansdorp, “la habilidad más importante de los individuos que formarán parte de esta colonia es su capacidad de funcionar dentro de un grupo. Personas que entrenarán durante años para prepararse físicamente y además desarrollar el talento para producir comida”.

La primera tripulación dispondrá de comida de emergencia, pero el plan prevé cultivos para autoabastecer a la primera comunidad marciana.

Está previsto que la producción de agua potable se consiga mediante el hielo que contiene el suelo de Marte y que la de oxigeno se logre a partir de ese hielo mediante electrólisis, así como a partir del nitrógeno existente en la atmósfera del planeta.

El costo  de la aventura se ha calculado en 6 mil millones de  dólares para llevar a los primeros cuatro viajeros, más 4 mil millones por cada misión tripulada, según figura en la web de la fundación, que espera conseguir financiación de colaboraciones, patrocinios y de la venta de derechos de propiedad intelectual y los derechos de emisión, ya que la misión será televisada.