Mark Powel gana el Concurso de Fotolibro Iberoamericano

Trabajo muy actual y de gran sentido estético, dijo Ramón Reverté.
Imagen del proyecto "Open at Noon".
Imagen del proyecto "Open at Noon". (Mark Powel)

México

A diferencia de los libros de palabra escrita, el Fotolibro tiene la ventaja de promover un lenguaje universal: la imagen. Bajo esta premisa, la editorial RM, especializada en arte contemporáneo y fotografía, lanzó hace cuatro años la primera convocatoria del Concurso Fotolibro Iberoamericano, que selecciona y publica el trabajo de un fotógrafo de entre centenares de participantes. En esta ocasión, el ganador fue el mexico -estadunidense Mark Powel, con su proyecto Open at Noon, cuyo humor lo distinguió del resto de los artistas.

“Tiene un extraordinario sentido estético, pero también es un trabajo muy actual. En el mismo se muestra cómo se puede hacer un libro, con esas imágenes tan sorprendentes, surrealistas y dispares a veces, pero en las que al final hay una narración. Esto es lo que caracteriza a un fotolibro”, afirmó Ramón Reverté, director de RM, durante la presentación del ganador el miércoles pasado en el restaurante Contramar.

Imágenes llenas de color, alegría y juego completan el repertorio de Powel, quien logró prevalecer entre más de 200 fotógrafos de 14 países de Iberoamérica. Su obra, que será editada y distribuida mundialmente en español e inglés, se une a la de Txelma Salvans, ganadora del año pasado y autora de The Waiting Game, proyecto sobre la prostitución en las carreteras de España.

Reverté dijo que los materiales recibidos se caracterizan por su tono urbano y por el predominio de la imagen concepto, tendencia que se ha apoderado del concurso: “Ha habido un cambio importante: el traspaso de lo documental a lo conceptual. Este año, por primera vez, hubo mucha más fotografía conceptual que documental, que está muy de moda. También hay cada vez menos imágenes de provincia, de paisajes: se nota que los fotógrafos viven en áreas urbanas grandes”, afirmó el editor. a MILENIO

En medio del auge mundial de la fotografía —que, dijo Reverté, “nunca había sido tan grande como el de ahora” —, los trabajos mexicanos son cada vez más reconocidos por poseer una personalidad específica, mezcla de la influencia de Estados Unidos y la propia tradición: “Son trabajos muy mestizos, con un conocimiento profundo de lo que pasa del otro lado de la frontera, pero que se apropia de las tendencias de EU y las mexicaniza. Es fácil reconocer el trabajo de un fotógrafo mexicano, pues tiene esa personalidad que siempre ha caracterizado a las artes plásticas de este país”, señaló.

En el acto estuvieron Pablo Ortiz Monasterio, Pablo López Luz y David Kimura, quienes expresaron sus reflexiones sobre el universo del fotolibro.