Camerata homenajea a los grandes músicos rusos

Como de costumbre, el Teatro Nazas se engalanó con las melodías de Tchaikovsky y Mijail Glinka, que en esta ocasión fueron dirigidas por la batuta de Mario Rodríguez Taboada.
La Camerata de Coahuila realizó un homenaje a compositores rusos en el Teatro Nazas.
La Camerata de Coahuila realizó un homenaje a compositores rusos en el Teatro Nazas. (Martín Piña)

Torreón, Coahuila

"Tchaikovsky por siempre" fue el nombre que dio Camerata de Coahuila a su séptimo concierto de temporada, en el que rindieron homenaje a este compositor que llegó a cuajar los elementos propios de la música rusa, así como al considerado como padre del nacionalismo ruso, Mijail Glinka.

Como es costumbre, el concierto se celebró en el teatro Nazas a las 20:30 horas, esta ocasión bajo la dirección de Mario Rodríguez Taboada.

Al igual que su última presentación, las butacas de la sala estuvieron mayormente vacías, se puede atribuir a que empató con el partido del Santos Laguna.

En lo que refiere a las piezas interpretadas, la primera fue "Kamarinskaya, fantasía sobre temas rusos" de Glinka, el compositor que convertía la música del pueblo en sinfonías.

Quien la noche del viernes dirigió a la Camerata, fue un director de talento versátil, nutrida trayectoria y vastos conocimientos musicales.

Esta es resultado de una combinación de dos melodías tradicionales rusas: una que da nombre al trabajo y la otra titulada "Sobre las colinas, las altas colinas", teniendo como resultado un notable contraste sonoro.

De Tchaikivsky, fue tocada una composición que nació a la par de la Obertura 1812, una de sus obras maestras, esta fue la "Serenata para cuerdas en Do mayor, Op. 48", que si bien el compositor la escribió pensando que sería una de sus más grandes trabajos, la Obertura tuvo más fama.

Los cuatro movimientos que componen a esta pieza, son un vaivén de emociones que brillaron con las cuerdas de Camerata.

La composición, además, es un homenaje que el ruso hizo a Wolfgang Amadeus Mozart, pues intentó recuperar lo propio del periodo clásico, con un toque del siglo XIX.

Posterior al intermedio, también de Tchaikovsky, fue interpretada la "Suite No. 1 Op.43", la cual fue un despliegue de libertad debido a su suerte de suite que le permite tratar músicas de diversos tipos de baile, lo mismo de independencia, pues los movimientos así son compuestos.

No hay que dejar de lado que el director que anoche tomó la batuta, ha pasado por las más grandes orquestas del país y en el extranjero. Ha sido invitado en los Estados Unidos, Centro y Sudamérica, Japón y Bulgaria.