La crítica: Apropiación de un instante

María Luisa Passarge (directora de La Cabra Ediciones) creó una colección que refleja el proceso creativo. Tuvo la idea de recopilar cuadernos, hojas sueltas, bocetos, carpetas, apuntes.
'Cuadernos de autor'. Jorge F. Hernández. La Cabra Ediciones/CNCA. México, 2015.
'Cuadernos de autor'. Jorge F. Hernández. La Cabra Ediciones/CNCA. México, 2015. (Especial)

María Luisa Passarge (directora de La Cabra Ediciones) creó una colección que refleja el proceso creativo. Tuvo la idea de recopilar cuadernos, hojas sueltas, bocetos, carpetas, apuntes, que dieran cuenta del antecedente para llegar a una obra (literaria, gráfica, fotográfica, escénica o musical).

Los primeros creadores en participar en esta colección son Philip Bragar (artista plástico) y Jorge F. Hernández (escritor). Estos libros no tienen un título propio, acaso porque no lo requieren sino una definición: cuaderno de artista plástico, de escritor, según sea el caso. Una mirada crítica, cercana al ensayo, describe y ubica la selección de imágenes. Santiago Espinosa de los Monteros se refiere a la proyección gráfica de Bragar, mientras que Verónica Gerber Bicecci reflexiona sobre las imágenes de Jorge F. Hernández, quien "se aparece cual Hitchcock" en sus viñetas.

Jorge F. Hernández ha confesado que pasó años queriendo escribir una columna, porque Bioy Casares decía que son laboratorios para soltar la mano. En ese ejercicio de destreza, acabó incluyendo dibujos en sus artículos. Siempre que puede trae consigo una libreta Moleskine. Las tiene desplegables para poder realizar trazos sin limitación alguna y las tradicionales, en varios colores; las lleva ocultas en su saco y, en el momento menos pensado, saca su Moleskine para cavilar sobre la escritura y sus alrededores: la edición de libros, la corrección de estilo, los personajes de una novela, la creación de un poema, el perfil de ciertos críticos literarios, el comité editorial, la visión de un editor, los hilos de la trama, los autores en sociedad (cualquier feria del libro).

Es frecuente encontrar recreaciones, ideas e imágenes ambivalentes que no cesan de apelar al sentido lúdico y lúcido: son parodias urbanas relacionadas con el oficio de escribir. Una de sus aportaciones es la manera que tiene de abordar el caligrama, no son poemas sino prosas breves que complementan su significado con dibujos: prosas en espiral para mostrar una confusión espacio-temporal, retratos laberínticos que dimensionan la intensidad de sus descripciones, combinaciones icónico-lingüísticas en donde la imagen y el texto se mezclan para reforzar o sugerir una idea.

Una faceta atrayente de varios narradores es que practican el dibujo (de manera ocasional), pienso en Augusto Monterroso, José de la Colina, Federico Campbell, Fernando del Paso y, en otras latitudes, Pierre Klossowski. Hoy Jorge F. Hernández se asume como un escritor que dibuja, con desenfado e ironía, con la sutileza de los juegos de palabras y la apropiación de un instante.