Margo Glantz se acuerda

En "Yo también me acuerdo", la autora hace un homenaje a las obras de Joe Brainard y Georges Perec para relatar sus memorias a través de breves párrafos que comienzan con la frase 'Me acuerdo'.
Margo Glantz dedica este trabajo a Joe Brainard, Georges Perec y David Markson.
Margo Glantz dedica este trabajo a Joe Brainard, Georges Perec y David Markson. (Sexto Piso/Alina López-Cámara)

Ciudad de México

Los editores  de Traviesa, un proyecto digital de literatura en español, invitaron a Margo Glantz a escribir un texto para celebrar al artista Joe Brainard, autor de I remember, un libro compuesto por breves párrafos que comenzaban con la frase 'Me acuerdo'.

Margo hizo su parte y envió 15 textos cortos para una sección titulada de la misma manera “Me acuerdo”. Para la escritora la experiencia no terminó ahí y fue el inicio de una nueva aventura de 384 páginas: Yo también me acuerdo, libro editado por Sexto Piso. 



«Me acuerdo que hasta los 30 años creí que era tonta y fea».

Pese a existir una monotonía aparente, ya que todos los  textos empiezan con la misma frase, la idea le fascinó.

Margo necesitó alinearse a esta forma retórica, que aunque muy simple, es muy exigente. “Me pareció un ejercicio muy interesante que pensé que no era capaz de hacer, ya que no me gusta ceñirme a formas especificas. Hay un estilo interior muy organizado en mí, pero no programático como éste, por lo que me interesó mucho”.

Le importaba hacer una narración literaria, con su historia como escritora y como lectora. “Estoy inserta en una tradición de escritura de la que me siento totalmente hija”, explica. En todas las épocas, continúa, para los escritores ha sido importante pertenecer a una escuela y escribir cóm dicta, lo que paradójicamente es una esclavitud. Los grandes como Sor Juana o Shakespeare surgen de formas anteriores y recrean cosas nuevas.

“Sin embargo, es muy difícil ser original, uno es parte de una tradición y tiene que acatarla”, dice la autora de Las genealogías.

Margo decidió asumir y homenajear su tradición. La forma de Me acuerdo comenzó con Brainard y luego, el francés Georges Perec emuló este ejercicio con la publicación de Je me souviens (Me acuerdo) que tenía la misma estructura.

Hay más libros que siempre la han acompañado como los Dostoievski, Proust, Borges y muchos otros con los que ha trabajado y que vuelven a estar en Yo también me acuerdo.

La forma de "Me acuerdo" comenzó con Brainard y luego, el francés Georges Perec emuló este ejercicio con la publicación de 'Je me souviens' que tenía la misma estructura.


Este trabajo autobiográfico tiene un valor especial, ya que trasciende al Yo. Margo está segura que si la banalidad de sus recuerdos personales corresponden al cotidiano de otros, el narciso logrará trascender al personaje y tendrá un sentido universal.

Yo también me acuerdo es un libro interminable, permite que la gente lo lea a su ritmo, empezarlo en orden, a la mitad o de atrás para adelante, dejarlo y retomarlo. Además, es interminable porque no puso muchos de sus recuerdos, no menciona a personas que quiere, y es que en su momento no lo creyó necesario. “No deben estar ahí porque la escritura del libro no lo requería. Aunque lo lamento, no deben estar, pero podría escribir más libros de todas las experiencias que faltaron”, agrega.

Pese a que podría escribir otros tres tomos, Margo asegura que esta forma de organizar los recuerdos ya quedó agotada en esta publicación. 

«Me acuerdo que se habla de darle el Nobel de la Paz a Edward Snowden. ¿Por qué no también a Julian Assange?».

«Me acuerdo que estuve en Nueva York en junio de 2001 con mi hija Alina, dos meses antes de que volaran las Torres Gemelas».

«Me acuerdo de haber estado en Nueva York, visitando a un amigo en la Universidad de Columbia cuando dieron la noticia del asesinato de J. F. Kennedy».

«Me acuerdo que estaba de vacaciones en Huatulco con Alina, cuando anunciaron en la televisión que en un accidente de automóvil había muerto la princesa Diana: no existía aún el facebook»

Margo asegura que habrá otras cosas de las que nos acordaremos en un futuro como el narcotráfico, las elecciones, la llegada del PAN a la presidencia, la reforma energética, Rusia y Ucrania, ya que hay muchos sucesos que no vivimos como fundamentales y sólo en el recuerdo nos damos cuenta de su trascendencia.

El proceso de acordarse

Durante el proceso de escritura, lo complicado para la autora no era atraer los recuerdos, el verdadero trabajo fue acomodarlos. De acuerdo con Glantz, una asociación mental lleva a otra, como 'la magdalena de Proust': en el momento en el que se tiene una sensación, se puede ir al pasado porque el cerebro lleva a algo que quedó vividamente impreso en él.

“Los escritores estamos muy viciados y somos muy perversos, cuando vivo la experiencia, ya no lo hago para mí sino para cuando la escriba (la experiencia). Es muy siniestro. Soy una aguafiestas conmigo misma”, dice.

De acuerdo con Glantz, una asociación mental lleva a otra, como 'la magdalena de Proust': en el momento en el que se tiene una sensación, se puede ir al pasado porque el cerebro lleva a algo quedó vividamente impreso en él.


Le dio el libro a leer a algunos amigos que le hicieron observaciones, algunas cosas las tomó como fundamentales, otras no correspondían a lo que ella pensaba. Le sirvió mucho la publicación de su columna en La Jornada porque la gente le daba retroalimentación vía Twitter.

«Me acuerdo que el discurso tuitero puede ser promotor de relaciones públicas, denuncia política y deshago de rencores».

«Me acuerdo que advierto que el tuiteo es semejante a lo que  hicieron Joe Brainard y Perec en Yo me acuerdo».

El tuit fue muy importante para la escritura de este texto. “Me encanta como forma de comunicación y me parece uno de los hallazgos importantes de las redes sociales. Es un ejercicio literario muy significativo al reducirse a 140 caracteres”. 

La muerte como recuerdo

«Me acuerdo que mi madre murió a los noventa y cinco años».

«Me acuerdo que ya empezaron a construir un segundo piso en el cementerio israelita, por lo que cuando yo muera podré ser enterrada en la misma tumba que mis padres».

«Me acuerdo que a lo mejor este libro puede hacer oficio de obituario».

Hay mucha preocupación  por la muerte, “es un libro en el que estoy  escribiendo sobre mi vida que ya se está terminando y eso me angustia. Pensar que algo que está dentro de mí me puede matar de un momento a otro me asusta. Pero así es la vida”.

A Margo le ha costado mucho trabajo que la gente entienda su manera de escribir, pero cada vez más la gente joven lo hace.  “A pesar de lo vieja que soy, estoy empezando a ser más joven porque los jóvenes me leen. Me da mucho gusto”.


¿Hay algo que le falte vivir para poder acordarse después?

Me faltan muchas cosas por vivir, pero me falta tiempo para vivirlas.