Mardi Grass.BB, cumplió con el público de la Alhóndiga

La agrupación alemana Mardi Grass ofreció un platillo intenso de jazz pantanoso, se cocinó a fuego lento con funk, soul, rock, hip hop en la Alhóndiga de Granaditas.
Mardi Grass en la Alhóndiga de Granaditas.
Mardi Grass en la Alhóndiga de Granaditas. (Carlos Olvera)

León, Gto.

Pudo más la fuerza seductora de los saxofones , trompetas, trombón, tuba y percusiones de la banda alemana Mardi Grass. Brass Band (BB), que el frío que se dejó sentir en la Capital Cervantina de América, tanto que los músicos terminaron entre el público porque no permitían que terminara el concierto.

Con poco discurso entre pieza y pieza, apenas para decir “gracias Guanajuato” o dar una breve introducción, la banda de Doc Wenz (Aka Jochen Wenz) y Uli Krug en el sousáfono, no dieron tregua a los asistentes a la explanada de la Alhóndiga de Granaditas y a cada pieza se fueron ganando la ovación del público.

Ese platillo intenso de jazz pantanoso, se cocinó a fuego lento con funk, soul, rock, hip hop, géneros que delinearon piezas como el clásico tema de The Monster Family y aquélla pieza clásica de Carl Douglas: Kung fu fighting.

Aunque el público cervantino no llenó en su totalidad las gradas de la explanada de la Alhóndiga, reconocido como uno de los más exigentes escenarios del FIC, fue suficiente para hacer sintonía con los alemanes que en cada pieza instrumental y cantada arrancaron los aplausos.

Cada uno de los ejecutantes expuso su habilidad para tocar los instrumentos de aliento y en repetidas ocasiones hicieron algún “solo”, para dejar constancia de su talento, mismo que fue alimentado con gritos y aplausos.

Doc Wenz, también hizo gala de su dominio en la voz, áspera y grave, educada al estilo de los negros de Nueva Orleans y las grandes bandas. En algunas piezas le puso el tono a las piezas con su armónica y las maracas.

Al fondo, dos percusionistas; uno con media batería y el otro de origen colombiano con tarolas y platillos, añadió el toque del ritmo latino, ambos puntearon cada pieza dándole sabor a los metales.

El álbum debut del grupo, Alligatorsoup, apareció en 1999 en Hazelwood Records, seguido de Supersmell al año siguiente.

Al final de su presentación se bajaron del escenario para compartir con el público un par de piezas antes de despedirse.