Las nuevas editoriales: hechas de ceros y unos

Malaletra Libros y la Editorial del Centro de Cultura Digital son dos ejemplos de proyectos editoriales mexicanos que producen material exclusivo para las pantallas.
Captura de pantalla de la Editorial del Centro de Cultura Digital
Captura de pantalla de la Editorial del Centro de Cultura Digital

México

Quizá llegará el día en el que los libros de papel dejen de existir. O quizá la lectura en libros electrónicos sea sólo una moda pasajera. Lo primero es más posible en países como Estados Unidos o Inglaterra, donde la venta de libros digitales rebasa el 25% de las ventas totales en el mercado librero. En México, en cambio, esa cifra apenas llega al 0.2% (Cámara Nacional de la Industria Editorial, 2013).

Pero esto no preocupa demasiado a Alvaro Jasso y Cristian Ordoñez, los fundadores de una de las primeras editoriales mexicanas que produce material de lectura exclusivo para las pantallas. Y es que el campo de acción de Malaletra Libros no tiene que ver con las fronteras nacionales: su territorio es la lengua española.

Las cifras de esta pequeña empresa lo confirman: alrededor del 40% de las descargas se hacen desde Estados Unidos, el 30% desde España y el resto desde toda América latina.

“Lo que sucede normalmente es que los editores viven en una comunidad y dependen de su capacidad de distribución para tener mayor o menor impacto. Pero con los libros electrónicos se tiene acceso a cualquier lado y esa es la verdadera novedad en el negocio”, sostiene Jasso en entrevista con Milenio.

Malaletra Libros comenzó a operar hace cinco años con una colección de Dramaturgia. Según el editor, la gente vinculada con el teatro fue más receptiva en un inicio hacia el formato electrónico, al ser su producto final el montaje de una obra y no el texto en sí mismo. Invitaron a publicar a dramaturgos como Conchi León, Adrián Vázquez, Ana Lucía Ramírez, Fernando de Ita y Mario Cantú.


(Vista del catálogo de Malaletra Libros).

Con el tiempo se fueron incorporando otros autores de habla hispana: narradores como Cynthia Rimsky, Daniel Espartaco o Lina Meruane; ensayistas como Rubén Ortiz y artistas como Abraham Cruzvillegas y Jonathan Hernández.

Además de publicar libros de narrativa, teatro y arte, y ofrecerlos sin costo o a precios muy accesibles (el más caro cuesta 10 dólares), la editorial independiente se ha interesado por generar una reflexión en torno al libro electrónico y por explorar las posibilidades del formato en sus publicaciones.

Ese es también uno de los principales objetivos de la Editorial del Centro de Cultura Digital (CCD), disponible en la red desde febrero pasado. Como Malaletra, el proyecto dirigido por Mónica Nepote tiene una sección de libros electrónicos descargables sin costo. Ahí se incluyen manuales de corte práctico generados a partir de los talleres impartidos en el Centro: para construir un robot o para cultivar tus propios vegetales, por ejemplo.

Pero eso no es todo. Las llamadas “Piezas” de este proyecto editorial pretenden generar nuevas dinámicas colaborativas de escritura digital, en las que participan escritores, programadores, animadores, diseñadores y músicos. Es el caso de Tatuaje, una novela policiaca hipermedia que explora las posibilidades narrativas de las plataformas de internet.

Algunos de los autores que hasta ahora han participado en distintas formas en la Editorial del CCD, son Xitlálitl Rodríguez, Ximena Atristain, Eugenio Tisselli, Daniel Escamilla, Víctor Ponce e Ismael Velázquez.

La última de las secciones es una revista-blog con artículos para reflexionar sobre el uso de nuevas tecnologías y la literatura digital, “que no es lo mismo que literatura digitalizada”, advierte Nepote. En la literatura digital, el escritor debe trabajar de la mano con el programador y el resto de los colaboradores.

Se trata de un proceso creativo que se encuentra en plena fase de experimentación, y que según la “e-ditora”, se acerca más a la producción de cine que a la edición tradicional de libros. Es una literatura que no puede existir sin las pantallas.


Twitter: @Eu_Coppel