Madres con VIH procrean bebés libres de contagio

El proyecto se aplica desde hace tres años con el apoyo del Ministerio de Salud de Cuba; hasta ahora se ha evitado la transmisión en 93 de 96 casos.
El tratamiento sigue aun después del nacimiento.
El tratamiento sigue aun después del nacimiento. (Ariana Pérez)

México

Desde hace tres años en Chiapas y Veracruz, el Ministerio de Salud de Cuba y la Fundación Nacional de Mujeres por la Salud llevan a cabo un programa piloto de acompañamiento “médico y social” que ha permitido que embarazadas con VIH no transmitan este mal vía perinatal a sus bebés; de 96 mujeres que participaron, 93 no contagiaron el virus.  

El proyecto nació luego de que México se convirtiera en el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos que no alcanzó la meta mundial de eliminar los nuevos casos de VIH en recién nacidos contemplada en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.

En el proyecto han participado 96 mujeres, entre ellas María, una chiapaneca quien, gracias al tratamiento antirretroviral y al apoyo de la fundación, evitó que su pequeña fuera contagiada  durante el embarazo y parto.

También se vieron beneficiadas Gloria y Xiomara, dos inmigrantes sudamericanas infectadas por sus parejas hace cuatro años. Ambas llegaron a Tapachula con el objetivo de encontrar trabajo y obtener ahorros para enviar a sus familias; sin embargo, durante su estancia decidieron formar una familia con mexicanos.

Ante este panorama, los gobiernos chiapaneco y veracruzano, a través de la asociación civil, permitieron que el programa fuera asesorado por el Ministerio de Salud de Cuba, ya que a diferencia de México los isleños lograron erradicar de forma total la trasmisión del virus vía perinatal desde 1990 a través del método de acompañamiento a mujeres en situación de pobreza extrema y vulnerabilidad, que es complementado con los tratamientos antirretrovirales.

“Cuba inició este modelo (…) Ellos deciden primero identificar y registrar a todas sus embarazadas, hacerles la prueba de VIH y después no perderlas, porque el impacto que reciben al obtener un resultado con VIH durante el embarazo da pie a muchas ideas negativas que estigmatizan el virus y orilla a las mujeres a abandonar el tratamiento”, explicó Guillermina Gómez, presidenta de la Fundación Nacional de Mujeres por la Salud.

El contagio del virus en mujeres de Chiapas y Veracruz se da principalmente por vía sexual, ello sucede en 95 por ciento de los casos registrados en esta zona fronteriza, donde abunda la trata de personas, la pobreza extrema y la migración.

“Mi esposo fue quien me contagió, él siempre me ha engañado y en una de sus fiestas seguro alguien se lo pegó (…) Cuando me embarazó y me hacen la prueba, me sentí confundida, yo no sabía en qué lío me había metido”, relató Gloria.

Según Censida, solo en 2015 en México había mil 500 embarazadas diagnosticadas con el virus, cifra registrada desde 2013. En ese mismo periodo el promedio anual en Chiapas y Veracruz fue de 200 y 150 casos diagnosticados, respectivamente.

De acuerdo con datos de la OMS, en ausencia de cualquier intervención, las tasas de transmisión materna infantil de VIH van de 15 a 45 por ciento, pero los controles eficaces permiten reducir esas cifras a niveles inferiores a 5 por ciento.

La fundación otorga un financiamiento a las mujeres, ello en una primera fase, en la que ayuda con los gastos de pasaje, ya que la mayoría viene de comunidades en las que tienen que recorrer hasta 120 kilómetros a pie o, en el mejor de los casos, en transportes colectivos
que les cobran hasta 150 por el trayecto de ida al Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits), donde son atendidas.

“Les ayudamos con el pasaje y llevarlas al hospital porque muchas de ellas son analfabetas, necesitan más apoyo. A otras, por ejemplo, se les auxilia con el papeleo en Migración si vienen de Guatemala u Honduras”, explicó Teodora, asesora de la Fundación Nacional de Mujeres por la Salud.

Otra acción que realiza la organización es entregar un teléfono celular para que tengan una comunicación directa con la asesora que asigna la fundación a la madre; con este pueden orientar, monitorear o incluso auxiliar en momentos de crisis u horas antes del parto.

Sin embargo, las medidas fundamentales se deben tomar durante y después del parto. En primera instancia se aseguran que el niño nazca vía cesárea; una vez que ha nacido la fundación aplica al recién nacido, un profiláctico para VIH, a partir de ahí el bebé debe ser alimentado con sucedáneos o fórmulas lácteas para que la progenitora no contagie al pequeño a través de la leche materna.

El proceso es lento. El acompañamiento dura aproximadamente 18 meses, pero una vez que dan de alta a los menores, la satisfacción para los padres es incomparable; aseguran que si bien ellos continúan con el enemigo en casa, saber que sus hijos no fueron víctimas involuntarias los llena de esperanza.

Durante el tiempo que dura el  acompañamiento, la fundación nacional invierte alrededor de 150 mil pesos en cada una de las mujeres; si bien es cierto que esta cantidad es alta, también lo es que es una cifra mínima comparada con los 150 mil pesos mensuales que tendría que gastar el gobierno mexicano en el tratamiento permanente de un menor que fue contagiado vía perinatal.