MULTIMEDIA: En busca del cine perdido

Milenio Dominical
Milenio Dominical (Cortesía)

Ciudad de México

Henri Langlois se largó de este mundo hace 36 años. Ese hombre panzón, de ojos saltones y pelos largos fundó a mediados de los cuarenta la Cinemateca Francesa, que llegaría a convertirse en el archivo fílmico más consistente del mundo. Poco después de su muerte alguien halló en su casa de campo un montón de películas escondidas en la tina del baño, en el ropero, debajo de la cama, en la alacena de la cocina. Era sin duda un hombre obsesionado con la recuperación de viejas cintas. Dedicó buena parte de su vida a esa labor, que a la larga le dio poder y prestigio en el mundo de la cultura. Había reunido por sus propios medios buena parte del acervo de la institución que llenaba de orgullo y también de envidia al ministro de Cultura André Malraux, cuando fue despedido de su cargo en 1968 por ejercer sin demasiado cuidado su presupuesto. La escandalera que se le armó a Malraux en el mundo de la cultura dentro y fuera de Francia lo obligó a reinstalarlo un par de meses después.

Langlois solía decir que cuando solo habían sido rescatadas diez, 100 o mil películas entre 10 mil, debía considerarse que nada se había salvado. Desde esa óptica el asunto es un verdadero desastre que atañe a los archivos fílmicos, a los historiadores y a los cinéfilos. Cinco años atrás, la Cinemateca Alemana echó a andar una convocatoria para los interesados en el tema, con el objetivo de establecer primero qué es lo que está perdido para tratar después de recuperarlo, en el entendido de que entre 80 y 90 por ciento de las películas realizadas hasta los años 30 están desaparecidas. Mediante su convocatoria pública, el proyecto Lost Films ha conseguido recuperar centenares de películas, en particular las de los realizadores expresionistas que trabajaron durante el periodo de la República de Weimar.

Sin embargo, parte de la filmografía de algunos de estos realizadores que emigraron a Estados Unidos en los días del nazismo podría estar perdida sin remedio, lo mismo que algunos productos de los pioneros del cinematógrafo allá, según los resultados del estudio que acaba de concluir la Biblioteca del Congreso. El informe de su “primera encuesta integral de películas mudas”, que demoró dos años, establece que con toda seguridad 70 por ciento de estas cintas están perdidas. Los investigadores calculan que se trata de unas 11 mil películas de largo metraje, dato curioso si se considera que en la época el concepto de cintas de larga duración no estaba tan extendido como ahora. Para mayor desgracia, buena parte de las películas halladas se encontraba en malas condiciones.

La encuesta, que parece poco fiable, deja muy mal paradas a algunas instituciones estadunidenses, en especial a la propia Biblioteca del Congreso, que demoró no dos años sino más de 80 para emprender un trabajo como el que ahora publicita. Langlois sin duda se estará retorciendo de coraje en el fondo de su tumba. D