El martes pasado el MAZ se convirtió en una nave espacial

Nahum Mantra piloteó el particular viaje.

Guadalajara

La noche del martes un pequeño grupo de personas se mantuvo en el interior del Museo de Arte de Zapopan (MAZ) más tarde del horario habitual para participar en el performance Lunatic que dirigió el artista Nahum Mantra como parte de su participación en la serie para creadores emergentes Estudio Abierto 4, La máquina del tiempo.

Bajo un formato de programa espacial, sobre el telón negro del auditorio Juan José Arreola del recinto, se podía leer: “todo comienza con nuestra imaginación, incluso un viaje a las estrellas”  como fondo del escenario lucía un conjunto de sillas acomodadas formando dos círculos.

Nahum Mantra, músico y miembro de la Federación Internacional de Aeronáutica, tomó el micrófono y platicó con el público. Relató algunas anécdotas que evidencian que en ese ámbito también se ha preferenciado más a los hombres a que viajen a la luna sobre las mujeres, aún cuando en ocasiones algunas de ellas han demostrado  mejores resultados en exámenes de selección para misiones.

Al término de este pequeño preámbulo, el artista invitó a que los participantes subieran al estrado y tomaran un asiento, donde seguirían las instrucciones para emprender una misión a la luna. La hipnosis comenzó con el audio original de un despegue, grabado en los estudios de George Lucas. De esa forma, Nahum Mantra logró transportar a través de la hipnosis a un grupo de personas más allá de la magnetósfera.

Al término de la sesión hubo quien comentó que durante el supuesto imaginario flotó cuando la gravedad se agotó y sus brazos se elevaron, otros abandonaron el ejercicio en algún momento del viaje y otros más mencionaron que aunque estaban aterrados ante la idea de no poder regresar a la tierra, disfrutaron la travesía. Hubo quien expresó que  al mirar la tierra desde la luna pudo conectarse con una sensación vívidamente acuosa.

Durante la sesión, Nahum Mantra, sugería las sensaciones y los escenarios a los hipnotizados. Uno de los participantes sin control de sí, casi se cae de una silla, mientras otros después de la sesión compartieron con los demás que se vieron jugando con la arena de dunas lunares y les costaba mucho moverse.