Luisa Valenzuela recuerda su amistad con Fuentes y Cortázar

Los unía la pasión ante el hecho de escribir, la curiosidad por las historias que iban a narrar y la manera en que lo harían, dice.
“Existía mucha admiración mutua, si bien estaban en polos opuestos”.
“Existía mucha admiración mutua, si bien estaban en polos opuestos”. (René Soto)

México

La escritora argentina Luisa Valenzuela tuvo una relación muy estrecha con Carlos Fuentes y Julio Cortázar; en algún caso estuvo más cerca de lo literario, en el otro gozó de su generosidad al integrarla a sus espacios más personales, si bien no aclara con quién para no darle un lugar más especial a alguno de los dos.

Una amistad que se conjugó con su mirada de lectora para construir el libro Entrecruzamientos. Cortázar-Fuentes. Fuentes-Cortázar (Alfaguara, 2014), en el cual se rescata una amistad que solo terminó hasta la muerte del argentino, a través de la memoria y la capacidad lectora de la escritora, quien ofrece historias literarias y anécdotas en el volumen.

"A ambos los unía la enorme pasión ante el hecho de escribir, la curiosidad permanente no solo por las historias que iban a narrar, sino por la manera de narrarlos; los dos se cuestionaban mucho qué es ese fenómeno de la creación literaria, el hacer algo de la nada. Carlos escribió libros al respecto y daba sus conferencias; Julio, quien era más introvertido, lo ponía en sus cartas y en esos personajes dialogantes de sus novelas", dice la escritora en entrevista con MILENIO.

Valenzuela explora sendas un tanto desconocidas tanto por la crítica como por la historiografía literaria, y lo hace en un tono íntimo y apasionado, con lo que ella misma llama "pleno conocimiento de causa", al haber establecido un diálogo literario y personal con ambos autores, a quienes no conoció en sus países de origen: el primer encuentro con Cortázar fue en la Ciudad de México; con Fuentes, en París.

"Cada uno tenía distintas maneras de ser y entender a la literatura; sin embargo, son sorprendentes los puntos de contacto literarios y afectivos que hubo entre ellos, porque existía mucha admiración mutua y mucho elogio al otro, si bien estaban en polos opuestos", añade Valenzuela.

Entre la literatura y la memoria

Dos personajes unidos en la literatura y que vuelven a encontrarse gracias a la memoria de Valenzuela, pero también a su pasión como lectora, con lo cual Entrecruzamientos se mueve en un plano más humano, de profundo cariño y agradecimiento hacia los dos autores.

"En ellos había honestidad política, el conocimiento e interés por los derechos humanos y, sobre todo, nunca jugaron con nada de lo que abordaban; si acaso lo hacían en el sentido lúdico, pero nunca mintieron ni trataron de aprovecharse de ninguna situación", dice la escritora argentina.

La autora trabajó el volumen yendo tras las perlas que aparecían en el diálogo entre ellos, no siempre explícito, pero había como una reverberación entre el uno y el otro, cada uno con su espíritu.

"Fuentes tuvo un año de adolescencia magnífico en Buenos Aires, cuando decidió que no iría al colegio, porque había acá un golpe militar y él estaba en un colegio fascista; pasó un tiempo muy divertido con una francesa que tuvo de amante en esa época y lo inició un su vida erótica.

"Julio, que era muy tímido, también tenía una francesa en su historia, pero desde lejos, y también le tocó vivir otro periodo bastante oscuro de Argentina, así que también era una escuela represiva a la que él recuerda. Historias que encontramos en los cuentos de Julio, mientras en Carlos las hallamos en sus trabajos más o menos autobiográficos".