Los Panero, historia de la destrucción de una familia

A partir de su propia memoria, Luis Antonio de Villena presenta la saga de los hermanos Leopoldo María, Juan Luis y Michi.
Portada del volumen, publicado por la Fundación José Manuel Lara.
Portada del volumen, publicado por la Fundación José Manuel Lara. (Cortesía Fundación Lara)

Madrid

Los hermanos Leopoldo María, Juan Luis y Michi Panero pusieron temblor y emoción a sus vidas, sin evitar ni la furia ni las lágrimas, ni la pasión ni los errores. "Si no escaparon a la seducción de las ruinas, lograron el tiempo de la leyenda y proclamaron, desde diversos ángulos, la destrucción absoluta", afirma Luis Antonio de Villena, quien desde su memoria personal relata la saga colectiva de los Panero en el libro Lúcidos bordes del abismo, una mezcla de relato personal y ensayo literario sobre la poesía y el camino vital hacia la destrucción de los hermanos Panero.

"En este libro", dice De Villena en entrevista con MILENIO, "se va narrando cómo poco a poco sus vidas llegan a un abismo donde al final ya nada vale y donde las conclusiones que sacan los tres hermanos es que su padre ha sido un error, que su madre ha sido un error, y que la vida, finalmente, también ha sido un error".

Todos, relata el autor, "de una forma u otra buscaron la destrucción, empezando por la madre, quien cuidó a un hijo enfermo y loco que además de pegarle le pide dinero y al que llega a comprarle droga, una historia muy dura que ella aceptó como una especie de penitencia por la equivocación que hubiera tenido con ese hijo, una equivocación que ella no sabía cuál era pero que asumía y comprendía".

Todo empieza con Leopoldo padre, muerto en 1962, 14 años antes del momento en que arranca el libro, cuya presencia es muy poderosa: además de buen poeta y gran dipsómano, fue un franquista muy tradicional que fue muy duro con su familia. "Cuando muere, los hijos le cuentan a su madre, Felicidad Blanc (1913-1990), todo el daño que le deben a su padre y sostienen que él ha sido el origen de todos los males que les han sobrevenido a ellos".

Ahí comienza la historia de los Panero, cuando salen a la luz pública y hacen una especie de denuncia en El desencanto (1976), filme documental de Jaime Chávarri, en el cual critican a la suya como modelo de familia patriarcal. Entonces se generó una suerte de mito literario de los dos escritores, Leopoldo María (1948-2014) y Juan Luis (1942-2013), un poco de la madre (siempre detrás), y de Michi (1951-2004), una figura que vivió siempre como "el hijo de" y "el hermano de".

En el plano literario, explica el autor, Juan Luis hizo una poesía de tipo meditativo o de la experiencia, con muchos toques culturistas, y Leopoldo María hizo una más simbolista, cuya apariencia es más irracionalista. Este, además, carga con una especie de malditismo, que en un principio, indica el autor, fue una opción personal, ya que sus referentes eran Artaud y escritores vinculados a las drogas, así como viajes a París o Tánger. "Pero ese aire maldito luego se intensificó, hasta convertirlo en una especie de monstruo que exhibían en las ferias del libro, lo cual ya no era una opción personal, sino que viene dado por una enfermedad mental que padece durante 30 años y que nunca queda muy claro cuál es y que le lleva a vivir esas tres décadas en manicomios".

De Villena agrega: "Juan Luis hacía una poesía de base autobiográfica. Él tenía una pose de señorito a la antigua. Era una persona muy agradable de trato íntimo, aunque en público parecía muy antipático, y es que bebía mucho y tenía borracheras malas, se ponía agresivo y hablaba mal contra todo el mundo, todo lo cual se refleja en su poesía. Tenía como referente más a México y a Colombia, lugares donde vivió un tiempo. Según él, otro de sus grandes referentes era Rulfo, a quien no solo admiraba sino
a quien conoció, y luego, por una casualidad, también conoció a Salvador Novo, y tiene incluso un poema que cuenta la muerte de Novo y cómo es su velorio, pues él estuvo ahí."

De Leopoldo, De Villena observa que hacía una poesía vinculada al grupo español llamado Los Novísimos, y cuyo libro Teoría tuvo mucho éxito. "Después, en los años ochenta, cuando se pone de moda la poesía del realismo meditativo, su hermano Juan Luis sube en la apreciación de los lectores y Leopoldo se va olvidando injustamente, porque es autor de poemas muy buenos. Y no es hasta los años noventa cuando comienza a ser rescatado y se produce el caso contrario: hay una caída de Juan Luis y un ascenso de Leopoldo, quien escribía casi como una terapia para liberar los fantasmas que tenía".

De Villena destaca de los hermanos su faceta de perdedores, porque jamás encontraron la vida que buscaban y son, en conjunto, la historia de una destrucción.