"La Sagrada emoción" de Cranach, en San Carlos

Recorrido por el arte y la época del renacentista alemán en 25 piezas propias y de contemporáneos suyos como Durero y Mathias Grünewald.
Las obras provienen de museos como los de Filadelfia y La Habana, y de colecciones privadas.
Las obras provienen de museos como los de Filadelfia y La Habana, y de colecciones privadas. (Omar Franco)

México

Una exposición dedicada a Lucas Cranach (Kornach, 1472-Weimar, 1553), uno de los artistas más relevantes del Renacimiento alemán, se exhibirá por primera vez en México, a partir del próximo viernes en el Museo Nacional de San Carlos (MNSC).

Carmen Gaitán, directora del recinto, indicó que la muestra, que costó 3.5 millones de pesos —obtenidos gracias al apoyo del patronato, en particular de Miguel Alemán—, fue un esfuerzo colosal: “Traer a Lucas Cranach no fue cosa fácil. Para nosotros y para el INBA es un logro que este pintor, que se encuentra en las grandes pinacotecas del mundo, haya podido llegar a México”.

Al anunciar que el año en curso lo cerrará con una exposición dedicada a Goya, la directora del MNSC relató que emprendió una ardua labor para reunir la obra de Cranach: se escribieron decenas de cartas a diversos museos y galerías del mundo, pero lamentablemente no se obtuvo la respuesta esperada; sin embargo, se logró conformar esta pequeña pero significativa muestra de Cranach, que estará abierta hasta febrero de 2017.

“Muchos museos de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos nos celebraban esta ambiciosa idea de montar una exposición de Cranach, pero se dolían de no poder prestar sus piezas porque son tablas muy delicadas que definitivamente no pueden viajar; sin embargo, logramos reunir 25 obras para esta muestra”, refirió Gaitán.

En la muestra Lucas Cranach. Sagrada emoción, el MNSC también exhibirá obras de sus contemporáneos, entre ellos Alberto Durero, Mathias Grünewald y su propio hijo, debido a su gran trascendencia.

Serpiente alada

Gaitán planteó que con la mirada de Cranach se inauguró una manera de ver al mundo, ya que fue un pintor que rompió con la Iglesia católica y empezó a crear arquetipos sobre todo el fenotipo de la mujer, con el que creó una escuela y un gran estilo.

En esta idea de que San Carlos tiene que divulgar a los maestros europeos, el museo se propuso organizar esta exposición íntima, con grandes piezas como el tríptico de la Crucifixión, prestado por el Museo de Arte de La Habana, Cuba, así como el retrato de Joaquín II, el gobernador de Brandenburgo, de 1529, procedente del Museo de Arte de Filadelfia.

Gaitán detalló que para esta exposición se obtuvieron préstamos de obras de los museos Franz Mayer y Soumaya, así como de las colecciones de Pérez Simón e Hilario Galguera.

En la muestra se puede apreciar que Cranach trabajó tres temas: el retrato, la alegoría y los temas religiosos. Pero también, para el beneplácito de los visitantes, se observa la firma del artista en sus obras, según mostró la curadora. Esa firma consiste en el anagrama de la serpiente alada otorgada por Federico III de Sajonia; dicho sello ostenta una serpiente alada con un anillo en la boca, por lo general inserto y camuflado en la composición, explicó la curadora, Ana Leticia Carpizo González, quien indicó que a partir de 1531 las cambió por unas alas a pájaro.

Amigo cercano a Lutero

Lucas Cranach es reconocido por su labor creativa desarrollada durante el periodo que abarcó del siglo XV al XVI. Su obra destacó por ejercer la crítica hacia la Iglesia católica, tras estallar la Reforma encabezada por Martín Lutero, tras la venta de indulgencias en Roma para la construcción de la Basílica de San Pedro, cuando el credo se dividió: por un lado estaban quienes seguían al Papa y por el otro la disidencia que pugnaba por la restauración del cristianismo primitivo, señaló la curadora Ana Leticia Carpizo.

La especialista dijo que Cranach, por su proximidad con el protestantismo y por su amistad con Lutero, fue elegido el pintor de cámara de Juan Federico I de Sajonia El Magnánimo.

Cranach se especializó en los géneros de retrato, escenas religiosas y temas mitológicos, lo que le permitió desarrollar el desnudo femenino a manera de canon estético: una figura esbelta de piernas alongadas, senos menudos, cabello ensortijado de color cobrizo, ojos ligeramente alargados y tez rosada.