Los Folkloristas, un trabajo de vida: Diego Ávila

Presentan su nuevo disco, 'Cantando con la muerte', que incluye música tradicional de México y AL.
El grupo, fundado en 1966, tocará más de 60 instrumentos en escena.
El grupo, fundado en 1966, tocará más de 60 instrumentos en escena. (Especial)

México

Algunos juegos de infancia de Diego Ávila tuvieron como fondo la música tradicional mexicana y de otros países de América Latina. Lo maravilloso era que se tocaba en vivo: mientras él jugaba, Los Folkloristas ensayaban, recuperaban nuestro patrimonio sonoro.

Hijo de José Ávila, uno de los fundadores de Los Folkloristas, Diego forma parte desde hace dos años del grupo creado en 1966. En entrevista dice que el grupo constituye "un referente en la música, además de que nunca ha dado ningún tipo de concesión. Siempre ha hecho su música sin ningún tipo de apoyo, con un alto nivel de calidad que a mí siempre me ha causado un gran respeto".

Don Pepe, quien ha visto desfilar alrededor de medio centenar de integrantes a lo largo de casi cinco décadas, considera que es "muy importante que haya sangre nueva, porque es el único medio de preservar el proyecto. El proyecto supera las personas que lo conforman. Los Folkloristas son más como proyecto que las personalidades independientes. El hecho de que haya sangre nueva quiere decir que hay más futuro. Cada uno de los participantes en distintas épocas ha puesto su sello en el grupo, siempre manteniendo la unidad que somos Los Folkloristas".

El músico advierte que, al tocar estilos tradicionales, no están "en los terrenos de la música escrita, de la música de concierto, estamos en los terrenos de sentir el folclor para poder expresarlo mejor. Ese es un trabajo de vida: la gente que entra al grupo y yo, que soy miembro fundador, seguimos aprendiendo. Todos los días aparece algo. Los nuevos se nutren de los menos nuevos o de los más viejos, pero también vienen a aportar cosas que uno está acostumbrado a hacer de otro modo".

Con motivo de la presentación de su nuevo disco, Cantando con la muerte, el 30 de octubre en el Teatro Metropólitan, tocarán de 65 a 70 instrumentos que van desde conchas de tortuga a mandolinas, guitarra, violín, guitarrón, contrabajo e instrumentos prehispánicos, y toda una gran familia de instrumentos de viento.

¿Por qué dedicar un disco a la muerte?

José Ávila (JÁ): Fuimos invitados a hacer una serie de conciertos en el Festival de Tradiciones de Vida y Muerte de Ixcaret, que tiene un carácter muy. Teníamos algunas piezas en el repertorio, pero no suficientes, así que empezamos a buscar materiales, sin caer en las canciones de siempre. Una característica muy especial fue la inclusión de música latinoamericana. Conocíamos algunas piezas, pero otras las fuimos descubriendo.

Háblenos de algunas piezas latinoamericanas.

: Por ejemplo, en Cuba es puro cotorreo. Hay una pieza, "Sobre una tumba, una rumba", sobre un hombre que pierde a su esposa, que tantas desgracias le causó, y le dice al enterrador: "No la llores/ que fue la gran bandolera/ no la llores". Otro ejemplo es un canto funerario que encontramos en una recopilación de María Teresa Linares, etnomusicóloga cubana, una grabación de un grupo abakuá, que dura de 20 a 30 segundos e hicimos durar más con un arreglo (desgraciadamente no hemos podido encontrar quien nos traduzca la letra). "La chacarera del finado", de Argentina, advierte: "El día que yo me muera/ que nadie me haga velorio/ que toditos mis amigos/ chupen y canten a coro".

¿Qué incluyeron de México?

: Varios ejemplos. Un corrido antiguo que recopiló Jas Reuter, antiguo fundador de Los Folkloristas –quien ya se nos adelantó en el camino– y que en su letra dice: "Entre las seis y las ocho, / Juana se puso a pensar/ voy a matar mi marido/ para salirme a pasear..." Y así sigue la letra (ríe). Pusimos "El descarrilamiento", una forma surrealista de tratar a la muerte, pues es el relato del choque entre un aeroplano y un tren entre Puebla y Apizaco. También incluimos "La Martiniana", de Andrés Henestrosa, porque se nos hace una canción hermosa.

Diego Ávila: También incluimos "El coco", pero no se refiere a la muerte, del que nos hablan cuando somos niños, sino a un pájaro. Por eso la letra tradicional dice: "El coco es muy bueno guisado en especia fina, / pero yo digo que no, que es más buena la gallina". Enrique Hernández escribió unas coplas en las que habla de la muerte como la parca, la pelona y la huesuda.

La importancia de las raíces

Proyectos como el de Los Folkloristas nadan a contracorriente en un mar de información dedicada a géneros musicales rentables. Su música, dice José Ávila, "permite hacer un contraste con lo que escuchamos todos los días, aquello que nos enseñan los medios de comunicación masiva. Los Folkloristas hacemos algo que no tiene mayor difusión. Difundimos nuestra música, pero no en los medios masivos, entonces la gente ignora en su gran mayoría la gran riqueza que tenemos como pueblo".

En una labor de investigación que supera el medio siglo, Ávila explica que el patrimonio musical de nuestro país "es enorme, va mucho más allá de la orquesta que se llama mariachi, pero cada vez se restringe más. Pregúntale a la gente qué es el folclor y responde que es el mariachi, pero lo que menos esta orquesta toca es folclor".

Destaca que México cuenta con géneros folclóricos hermosos que son poco conocidos. Por eso invita a "darse un baño de agua fresca para conocer lo nuestro y, además, conocer la música latinoamericana porque nos hermanan esas mismas raíces".