[Multimedia] Los Bobbitt

El gran maestro del Nuevo Periodismo Gay Talese emprendió en su momento una obsesiva investigación sobre los pormenores del incidente entre John Wayne Bobbitt y su esposa.
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(AP)

Ciudad de México

Han transcurrido 22 años desde que los demonios se le soltaron a la ecuatoriana Lorena Gallo. Una noche de junio de 1993 se levantó de la cama, fue a la cocina, tomó un cuchillo bien afilado y le cortó el pene a su marido mientras dormía la borrachera. Está claro que la tenía harta.

Desde entonces, el pene de su pareja, John Wayne Bobbitt, ha andado de aquí para allá, bajo la mirada curiosa de medio mundo. Sobre el suceso, que pertenece en realidad a la más roja de las páginas periodísticas, se han escrito ríos de tinta. Diríase que muchos han sacado tajada del aparato ensangrentado. El gran maestro del Nuevo Periodismo Gay Talese emprendió en su momento una obsesiva investigación sobre los pormenores del incidente, que reproduce en buena medida en su volumen biográfico Vida de un escritor. Cuenta ahí, minuto a minuto, los acontecimientos, incluida la salida de la señora Bobbitt de la casa a toda carrera y su huida del lugar a bordo de su automóvil, y describe cómo de pronto se dio cuenta de que llevaba el pene de su marido en la mano y lo arrojó por la ventanilla. Para fortuna del sujeto, fue recuperado por los paramédicos y le fue reinstalado en su sitio prácticamente de inmediato.

Los tres se volvieron famosos de inmediato. Lorena, Bobbitt y su pene. Y consiguieron que su historia de violentas desavenencias conyugales ocupara un sitio muy destacado en la literatura periodística. Hace unos días dejaron constancia de que los hechos de los que nunca se han avergonzado siguen siendo noticia. Lorena se presentó en un show televisivo estadunidense y se la pasó muy bien, entre carcajadas. Se ha casado de nuevo, trabaja en la compra y venta de bienes raíces, practica zumba y colabora activamente con una ONG que trabaja a favor de las mujeres y los niños que sufren abusos. Y asegura de manera muy enfática que no quiere volver a saber nada de su ex marido, de quien se divorcio un par de años después del suceso. Hay quien dice entre risas macabras que cortó por lo sano.

Bobbitt, en cambio, la ha pasado mal, aunque no deja de alardear, cada que puede, de que ha tenido 70 amantes desde aquellos días, contra todos los pronósticos de los médicos. Aceptó incluso una propuesta de una estación de radio para someterse a una cirugía de alargamiento de su pene. Lo reestrenó trabajando como actor porno como John Wayne en películas sin cortes, laboró en un burdel y se desempeñó luego como mesero y camionero. Seis años atrás, los reunieron en un programa de tv. Mientras todos esperaban que la sangre corriera a raudales, Bobbitt aprovechó la ocasión para pedirle perdón a Lorena y contó que no dejaba pasar el Día del Amor y la Amistad sin enviarle flores.

Lorena por su parte no deja de declarar que se sintió mal por lo que hizo. Que fue sin querer, asegura con gesto de arrepentimiento. Bobbitt, sin embargo, cubre sus partes de manera inconsciente cada vez que se encuentra con ella.