Y Facebook también destruyó la fidelidad

La escritora relata una historia basada en su experiencia como adicta a la red social.
“Me gusta mucho retratar la doble moral del poblano”, dice.
“Me gusta mucho retratar la doble moral del poblano”, dice. (Javier García)

México

No tiene empacho en confesarlo: aprovecha las redes sociales al grado... de la adicción. Alejandra Gómez Macchia descubrió las redes sociales en 2009 y, en una primera etapa, usó Facebook para estar en contacto con amigos que vivían en otras partes del país y del mundo, pero la situación empezó a cambiar conforme aprovechaba sus "bondades".

"Caí fascinada, porque de repente ya tienes 200 o 300 amigos, la mayoría gente que ni conoces ni te da nada, pero te seduce por el atractivo de tener muchos likes como mecanismo de aceptación social. Ahora me confieso adicta al Facebook: lo traigo en todos mis teléfonos y en mi computadora. Se volvió algo fascinante el encontrar historias atractivas".

De esas experiencias, incluso de una mucho más personal, surgió la historia de su novela Lo que Facebook se llevó (Plaza y Janés, 2015), en la cual aborda las nuevas maneras de infidelidad que generan en las redes sociales.

"Obviamente sí hay algo de autobiográfico, y sí fue ver el fenómeno con amistades que tienes en las redes sociales: ver las quejas constantes de cómo se destruyen las parejas, pero no tanto por una relación en vivo, cara a cara, sino a través de la virtualidad. Aunque muchas veces ni siquiera se llegan a consumar esas relaciones, son igual de destructivas que las infidelidades reales".

Según la escritora, la novela se empezó a escribir como una especie de catarsis, pero conforme pasaba el tiempo se dio cuenta de que había muchas historias sobre el tema, por lo cual decidió tomar como personaje central a un periodista, quien tiene cierta atracción porque su materia prima es el lenguaje: "Los periodistas y los escritores saben enredar muy bien".

La protagonista de la novela es una incipiente escritora, quien pasa de ser Ana Violeta a Ana Violenta cuando se entera de las infidelidades virtuales de su pareja, una historia que se generó conforme transcurría la escritura y el conocimiento de Gómez Macchia de los problemas que podrían generarse a través de Facebook.

"Quería contar la historia de una adicta. Al principio no sabía muy bien por dónde llevarla, pero un día me vi al espejo y me convencí de que podía ser el personaje, que era el mejor ejemplo de la dependencia que se puede tener a las redes. Obviamente tiene mucha ficción, pero el móvil fue un mecanismo de autoexploración y de sanación, aun cuando al final no haya terminado sanando, porque me metí en muchas más vidas".

Si bien al principio, la escritura de la novela sirvió como una terapia, después abandonó el tema de lo autobiográfico y "me empecé a divertir como loca", cuenta la autora, sobre todo porque buscó aprovechar su geografía: "Vivo en Puebla y siento que es como un manantial de muchas cosas".

"Me gusta mucho retratar la doble moral del poblano y de los políticos poblanos; acá aparecen varios políticos no con sus nombres, pero se alcanzan a ver reflejados frente a una verdadera arma de destrucción masiva y un mecanismo de tortura, y que es voluntaria, porque en el Medioevo te subían a una serie de artefactos, pero ahora te puedes hacer el harakiri solo viendo el teléfono de tu marido", dice la escritora.

Lo que Facebook se llevó se presenta mañana, a las 19:30 horas, en el Foro Expresarte de la librería Mauricio Achar, Miguel Ángel de Quevedo 121, Chimalistac.