Llega antropofagia cultural a la décima Bienal del Mercosur

El artista mexicano Daniel Lezama considera que "lo más valioso del proyecto es revisar una línea histórica no habitual".
Lezama detalló que sus obras Vincent y Paul en América y El leñador ciego forman parte de la muestra Antropofagia neobarroca.
Lezama detalló que sus obras Vincent y Paul en América y El leñador ciego forman parte de la muestra Antropofagia neobarroca. (Especial)

Ciudad de México

Daniel Lezama es uno de los artistas mexicanos presentes dentro de la décima Bienal del Mercosur, que terminará el próximo 6 de diciembre en Porto Alegre, Brasil, misma que bajo el lema "Mensajes de una nueva América" busca reescribir la historia del arte latinoamericano desde una perspectiva no eurocéntrica.

En entrevista con MILENIO, Lezama detalló que sus obras Vincent y Paul en América y El leñador ciego forman parte de la muestra Antropofagia neobarroca, perteneciente al segundo núcleo de la bienal, Insurgencia de los sentidos, la cual para el artista se refiere al comerse a sí mismo la historia de América Latina desde una visión no lineal e imaginaria para reconstruirla ya digerida, "y eso corresponde a la visión que he tenido de algunos temas, particularmente el de la identidad mexicana".

"Ahí construyo mi visión de la historia de México, donde las cosas toman un sentido ambiguo que no tiene la oficial. Plantea ver los hilos profundos de cuáles han sido las transformaciones espirituales de la nación y cuál ha sido la historia de los marginados, o la historia personal trasladada al nivel del campo mitológico social, que finalmente acaba siendo tanto la mía como la de los personajes de mis relatos", explica.

El colaborador de El Milenio visto por el Arte detalla que Vincent y Paul en América es la historia anacrónica sobre el qué hubiera ocurrido si Vincent Van Gogh y Paul Gauguin hubieran venido a México, ya que dentro de la pintura aparecen "apadrinando" la pinta de una Virgen de Guadalupe al mismo tiempo que están de reventón a las faldas de los volcanes del Valle de México.

"Pienso la pieza como la idea de los rufianes que se manejaba en una presentación de arte alemán en 2004, donde había un cuadro de Rainer Fetting que eran Vincent y Paul disfrazados de gánsteres listos para apuñalar la historia del arte por la espalda. Esa idea me fascino y pensé que ellos podrían haber entrado por la puerta trasera a cualquier historia del arte, y por ello me pareció que este era un cuadro muy ad hoc para lo que se está planteando en la bienal".

De entre los 26 artistas mexicanos que participan en la bienal, Lezama es uno de los pocos vivos, como Felipe Ehrenberg y Emilia Sandoval, lo cual él considera como algo "un poco ecléctico" e interesante pues le parece volver al manejo de la pintura histórica mexicana y hacer una lectura de ella.

"Lo más valioso del proyecto es revisar una línea histórica no habitual; no son los highlights de la historia de la pintura en México sino más bien buscar en cada uno ciertas lecturas clave. No considero que me invitaran por ser un artista joven de propuesta radical sino porque estoy tomando las premisas más fuertes de esta antropofagia interna de la cultura. Me halaga que me metan como artista joven y además pintor, porque los otros son conceptuales".

Lezama ve el que lo hayan seleccionado, siendo él un artista "naturalista", junto con artistas conceptuales como "algo que sentían había que hacer" puesto que su obra posee el tema dentro del mismo funcionamiento discursivo, y no es solo un usuario como los demás, quienes abordan el tema como un concepto e ilustran una tesis, y afirmó no sentirse sorprendido si algún artista conceptual trabajara sobre su obra, "porque yo genero una realidad alterna, ellos no, ellos comentan la realidad".

"En mi caso yo soy la tesis misma, mi trabajo contiene emocionalmente cosa de qué hablar. Y No quiero que parezca esto una crítica, sino que son diferentes medios con diferentes herramientas y alcances, porque criticar la realidad tiene un alcance mediático muy grande y un alcance emocional muy corto, ¿y cómo voy a criticar eso? está bien, el mundo entero se mueve por la mediática. Yo soy un poco raro porque mi trabajo para mediática es un golpe, se cierra en sí y tienes que partir de él para construir. Lo mío es emocional, no mediático", concluye.