Tampico lleva “Teatro para el Fin del Mundo” a Japón

Con "El haikú del derrumbe", se busca el rescate cultural de los espacios habitacionales abandonados en la zona radioactiva de Fukushima.
Jornadas de valoración y registro en la ciudad abandonada por los altos niveles de radiación en Tomioka Fukushima.
Jornadas de valoración y registro en la ciudad abandonada por los altos niveles de radiación en Tomioka Fukushima. (Milenio Digital)

Japón

Han pasado cuatro años desde una de las tragedias más grandes que sacudió a Japón y por el que aún es país en reconstrucción, habitado por hombres y maquinas que trabajan en la recuperación parcial de sus comunidades.

El 11 de marzo del año 2011 una cadena de eventos produjo daños incalculables: un terremoto sin precedentes con epicentro frente a las costas de la ciudad de Sendai capital de la prefectura de Miyagi.

El terremoto hace colapsar edificios, viviendas y comercios, destruyendo buena parte de las zonas urbanas de Japón. Posteriormente este siniestro es seguido por el impacto de un tsunami devastador que arrasa con las ciudades cercanas a la costa norte del país y destruye los reactores de la central nuclear deFukushima Daiichi, lo cual genera la propagación de altos niveles de radicación entre comunidades cercanas que se ven obligadas a ser evacuadas.

Más allá de la destrucción material que trajo en consecuencia este fenómeno, las implicaciones humanas que generó se han traducido hoy en una red solidaria y colaborativa entre todos sus sobrevivientes.

A continuación, exponemos un breve reporte de las acciones emprendidas por parte de la investigación que "Teatro para el fin del mundo", realiza en este país para la composición de su proyecto "El haikú del derrumbe"

El gran terremoto: Su origen y destino

En base a todo ello Teatro para el fin del mundo, inicia con un registro detallado sobre la memoria que ha dejado el impacto de este acontecimiento, generando por un lado, la recopilación documental de testimonios y crónicas por parte de sobrevivientes y especialistas, así como la valoración de las condiciones que se conservan en los espacios afectados por el impacto de la radiación en las cercanías de la central nuclear de Fukushima actualmente considerada zona estrictamente de exclusión.

Dentro de estas dos vertientes de trabajo se abrieron espacios de convivencia entre las comunidades evacuadas a sectores de vivienda temporal, indagando en la evocación de los signos más representativos de su vida pasada centrados en la perdida, el deseo y la manera de concebir y replantear la realidad actual que opera en sus circuitos de vida.

De este modo hemos emprendido campañas de tratamiento en los espacios habitacionales.

Los daños son interpretados por líneas multidireccionales que atraviesan el espacio identificando los puntos de movimiento que tendrían tanto los objetos como los cuerpos vivos en el lugar. El propósito de todo ello, es identificar las fuerzas que se ven contenidas en estos espacios para localizar los puntos de origen y destino para la instalación de Haikus (verso poético correspondiente a la tradición japonesa) que intervengan el espacio, generando una re significación poética de la tragedia ocurrida.

Por el último, este programa continua su indagación actualmente en la ciudad de Tokio, en el efecto migratorio desatado a partir de esta catástrofe natural, que ha obligado a decenas de personas a vivir en la calle.

De este modo, el martes 14 de abril, se hará una exposición pública del proyecto en el Tokyo metropolitan assembly building a las 6 pm.