“La persona frente a una situación que la supera”

Liliana Porter es una de las artistas conceptuales argentinas más destacadas en este momento, su exposición el Hombre con el hacha puede admirarse en el Museo de Arte de Zapopan, abre un ...
Liliana Porter vive en Nueva York
Liliana Porter vive en Nueva York (Arllete Solano)

Guadalajara

Su primera exposición fue en México antes de llegar a Nueva York en sus tempranos 20 años donde sigue viviendo. Juan José Arreola dedicó una crítica poética hacia su trabajo. Inmersa en la cotidianidad de la creación, Liliana Porter es la mujer que piensa en términos de arte y que disfruta estar rodeada de amigos intelectuales. No es de extrañarse que un tiempo Björk fue su vecina. De visita en Guadalajara, comparte algo de sus recuerdos a los lectores de MILENIO JALISCO.

¿Cómo es que la muestra El hombre con el hacha puede llamar la atención tanto a niños como adultos?

El hombre con el hacha empieza a destruirlo todo y llega al piano. En ella reflejo situaciones en donde el personaje es mucho más chico de la tarea que tiene que hacer. Pero lo que tienen es que casi todos los elementos que ves,aparecieron en fotografía, pintura, videos, por eso dicen que es una especie de retrospectiva, entonces si ves los videos el Mickey Mouse es el director de una orquesta y uno empieza a reconocer a los personajes del elenco. Tienes que meterte a la web y encontrarás un montón de grabados, pinturas y de golpe encuentras estos personajes y estas situaciones.

¿Qué significados tienen figuras pequeñitas de gran detalle en entornos caóticos o que refieren a labores complejas?

Son una serie que yo llamaba “trabajos forzados”, o sea, la persona frente a una situación que la supera. Más que nada es uno frente al que significa estar vivo, por ejemplo. Son preguntas que superan a la persona, yo pienso que son situaciones poéticas que tocan esos temas, y que vuelven a tocar al caminante que quiere ir a casa pero tiene que pasar por un montón de situaciones físicas distintas y la casa si empiezas a ahondar es el lugar donde uno entendió o donde estás a salvo. Después están los diálogos, acá hay uno que a mí me gusta que es un señor que está sentado en una silla que habla con un pato que está dibujado en una lámpara. Físicamente son diferentes sin embargo se comunican, entonces eso me interesa, me hacen recordar.

 

¿Recordar qué?

Mi aterrizaje al mundo del arte. Yo sola llegué a Nueva York en 1964 cuando la ciudad empezaba a ser el centro, y venían artistas de todos lados. Hay que pensar que es el año en que llegan los Beatles, que está Bob Dylan.

Y ¿cómo se ha dado el contacto con México?

Viví en México del 58 al 61 y mi primer exposición fue en México, en 1959 en la Galería Proteo, eran óleos y grabados y estudié en la Iberoamericana esos años, con Matías Goertiz. Mi contacto con México es importante, sin embargo apenas tuve una segunda exposición hace cuatro años en el Tamayo. Esta es la tercera. Fue muy emocionante cuando hice la exposición en el Tamayo porque hacía mil años que no exponía y de golpe aparecía la gente de la Ibero, los amigos míos escritores. Esa amabilidad con la que me trataron me hizo recordar que la primera crítica que me hizo alguien cuando tenía una exposición a los 17 años, la escribió Juan José Arreola en un diario, maravilloso. La primera frase empezaba “Liliana Porter tiene 17 años, temprano dominio...” era la época en que hacían las reuniones en su casa, ahí conocí a José Emilio Pacheco, y a Monsiváis.

¿Cómo fue que se relacionó con el mundo del arte?

Hay que pensar que yo empecé las bellas artes en Buenos Aires a los doce años, que era la época en que se entraba después de la primaria, entonces ibas y tenías pintura, dibujo, grabado, pero aparte tenías español, matemáticas, como si fuera una secundaria, pero lo más importante eran las materias de arte y entonces claro, cuando uno empieza muy joven, te parece muy natural pensar en términos de arte. Cuando llegué a NY yo ya sabía grabado, ya había hecho miles de cosas, entonces era ideal por todos los museos. Yo había estudiado arte con diapositivas imágenes en reproducciones. Al año siguiente con Luis Camnitzer y José Guillermo Castillo armamos el Modern Art Workshop.

Fueron jornadas de estudiar y trabajar mucho, de tener mucho estímulo exterior. Posibilidades de hacer muchas cosas. Cuando llegué, estaba en el NY Camnitzer y Felipe Noé, éste último un artista argentino que en ese momento admiraba mucho y que es mayor que yo por ocho años. Y vivía con Camnitzer, con quien me casé y formamos un taller. Después me fui quedando y la verdad me gusta más vivir en Estados Unidos.

¿Cómo mantiene la vigencia en el arte conceptual frente a tantas propuestas y corrientes?

Sigo viviendo en Nueva York. Lo mágico es que es una ciudad que se renueva mucho, que todo el mundo es extranjero, que no hay un solo código, sino muchos. Ni cómo te vistes, ni cómo comes, ni forma de vida, es muy increíble en ese aspecto, y después de que tiene todo lo que se te pueda ocurrir, desde materiales para ver cosas, hasta la gente, o conferencias.

El ambiente es extraño, me refiero a que debido a que hay tanta gente talentosa uno se mantiene humilde porque sabe que si desapareces no pasa absolutamente nada, nadie se da cuenta, lo cual es muy bueno.