Letras musicales

Salman Rushdie, cuenta en un artículo que en su momento dio a leer el borrador de la novela "The Ground Beneath Her Feet" a Bono, líder de U2.
Salman Rushdie.
Salman Rushdie. (Eloy Alonso/Reuters)

México

En una mesa celebrada el viernes pasado en el marco del cuarto Encuentro de Narrativa, en Zacatecas, en un panel compartido con Víctor Santana, Wenceslao Bruciaga y Carlos Velázquez, moderado por Juan Gerardo Aguilar, uno de los ejes de la conversación fueron las cada vez más frecuentes incursiones tanto de la literatura en la música, como viceversa. Sin embargo, al respecto hay un aspecto curioso, un tanto asimétrico, en el que vale la pena detenerse: quizá como corolario de aquello que identificara William Gaddis desde 1975, cuando se declaró miembro de una estirpe en extinción que consideraba que el escritor debía ser leído más que visto, hoy asistimos a una redefinición de la figura pública del escritor, que debe poner un creciente énfasis en las ferias, los festivales literarios y la imagen pública, que cada vez más se vuelve parte esencial del oficio. En ese sentido, la figura del escritor quiere parecerse a la del rock star, incluso en casos de autores muy consolidados, que han alcanzado un lugar prominente como literatos, pero que no obstante no dejan pasar la oportunidad para dar el salto multidisciplinario: tal es el caso de uno de los escritores más celebres de la actualidad, Salman Rushdie, quien sin muchos tapujos cuenta en un artículo que en su momento dio a leer el borrador de la novela The Ground Beneath Her Feet a Bono, líder de U2, pues el libro de Rushdie es una especie de variante sobre el mito de Orfeo y Eurídice, solo que ambientado con música rock como trasfondo.

En el texto de Rushdie leemos un poco atónitos que incluso Bono, al comienzo, pensó que la novela tendría numerosos errores, y que en cierto modo le correspondía cuidarle la espalda al escritor frente a posibles traspiés. Cuando concluyó la lectura, Bono se sorprendió por la precisión con la que su mundo aparecía retratado en la novela y, para homenajearlo, musicalizó la canción que escribe el protagonista de la novela, con lo cual, técnicamente, Rushdie compuso la letra de una canción de U2. Resulta casi tierno leer la emoción que le produce a Rushdie todo el proceso, que alcanza su apogeo cuando en un concierto al que acude, U2 toca ‘The Ground Beneath Her Feet’, ante lo cual se enorgullece de que “tocaron su canción”.

Sin que sea culpa de nadie, es curiosa la viñeta por lo emblemático de la asimetría entre los dos mundos: Rushdie aparece brevemente al principio del video de U2, como si con ese cameo quedara certificada su incursión en el mundo de la música, de la mano de una personalidad tan controversial como Bono que, eso sí, compensa con creces cualquier falta de profundidad asociada a todo lo que toca con un sentido mediático que le permite volver cool hasta a esa especie un tanto nerd llamada escritor.