Legislar cultura y espacios ciudadanos

Muy pocos candidatos —de los que he seguido— preocupados por el tema de la cultura.
La cultura genera más de 750 mil empleos.
La cultura genera más de 750 mil empleos. (Claudia Guadarrama)

México

Escribía en esta columna el pasado 3 de marzo, bajo el título de “Hostilidad hacia los espacios independientes”, que con los distintos gobiernos de la Ciudad de México de los últimos sexenios ha resultado siempre más fácil abrir un antro que un teatro. También señalaba que las delegaciones políticas se han distinguido por su enorme eficacia para perseguir, acosar y aniquilar cualquier iniciativa civil de centro cultural y teatral, amén de utilizar sus propios presupuestos para cultura como monedero personal, como caja chica. Debido a ese artículo se acercó personal del diputado Vidal Llerenas Morales para hacerme llegar su “Iniciativa con Proyecto de Decreto por el cual se expide la Ley para el Fomento de las Industrias Creativas del Distrito Federal”.

No voy a hacer la glosa aquí de tal documento, dado que ignoro en qué proceso va en la Asamblea Legislativa y no quisiera cometer infidencias, pero sí quisiera comentar algunas cosas dignas de ser tomadas muy en serio por los próximos legisladores capitalinos y los delegados. Entre los candidatos veo a muy pocos —de los que he seguido— preocupados por el tema de la cultura, aunque uno sí se destaca de entre todos: José Alfonso Suárez del Real, quien fuera presidente de la Comisión de Cultura en la 60 Legislatura de la Cámara de Diputados.

El documento del diputado Llerenas, loable en muchos aspectos, al citar indicadores y ejemplos internacionales del impacto de las industrias culturales, enuncia: “De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, la Economía Creativa representa en México $55.01 miles de millones de dólares y da empleo a 5 mil 280 trabajadores, alcanzando exportaciones de bienes y servicios por 4 mil 268 millones de dólares y contribuyendo al 4.8% de la economía de nuestro país”. Las cursivas son mías porque llama la atención una cifra francamente risible. Solamente en el territorio del teatro —no de las artes escénicas en general, y mucho menos de la cultura toda—, la cantidad de profesionales que implica desde diseñadores, realizadores, actores, directores, hasta técnicos, taquilleros, acomodadores, promotores, productores y demás oficios relacionados es abrumadoramente superior. Son muchísimos más empleos los que se generan en las disciplinas artísticas, y bien valdría la pena recurrir al Inegi en la tan prometida Cuenta Satélite que elaboró sobre el mal llamado “subsector cultura”, y que muestra que para el año 2012 había 784 mil 538 “puestos de trabajo ocupados remunerados”.

Y muchos de esos puestos los generan empresas u organismos no gubernamentales de cultura.