Legan testimonio visual de la invasión

Uno de estos episodios quedó impreso en varias crestas rocosas, justo en la entrada del municipio de General Cepeda, en Coahuila.
Cruz puesta junto a una cuenta numérica prehispánica, en Paredón.
Cruz puesta junto a una cuenta numérica prehispánica, en Paredón. (Lorenzo Encinas)

Monterrey

Las recreaciones de algunos de los enfrentamientos entre los europeos y los pueblos indígenas quedaron grabadas en la piedra a manera de petroglifos o pinturas rupestres.

Uno de estos episodios quedó impreso en varias crestas rocosas, justo en la entrada del municipio de General Cepeda, en Coahuila.

Los indígenas se valieron de esta plataforma para dar constancia de las batallas sostenidas contra los primeros exploradores españoles, con una precisión tal que es posible observar a detalle hasta el atuendo de los soldados, además de la fidelidad con que fue recreada la naturaleza belicosa de estos encuentros.

El historiador Rodríguez Garza comenta que Loma del Toro, como se le conoce al paraje ubicado en ese municipio, fue un sitio muy importante en aquella época debido a una cuestión estratégica geográficamente hablando. En un corredor natural lleno de agua, elemento vital tanto para invasores como para los naturales de aquellas tierras.

En los grabados se puede notar a simple vista el atuendo y hasta los tocados de los indios. Los encuentros bélicos eran una lucha por la supervivencia y la defensa de la libertad, debido a que de ser capturados, los grupos de naturales generalmente eran vendidos como esclavos en las minas de Mazapil, en el estado de Zacatecas.

La guerra biológica fue otra arma a la que recurrieron los europeos, a decir de Rodríguez Garza.

“Encontré que la población del norte de México ya había sido diezmada por las epidemias que atacaron no sólo el centro del país, sino todo el territorio que antes era la Nueva España.

“Había muchos contactos entre los pueblos nativos y la epidemia se propagó por todos los rumbos de México, la población ya se encontraba bastante diezmada a causa de las epidemias traídas por el hombre blanco invasor; los cronistas en sus escritos omitieron la muerte de la mayor parte de la población originaria de esta parte de la Nueva España”, señala.