Le Clézio celebra a Octavio Paz

El Premio Nobel de Literatura reconoció que la lectura de Paz se convirtió en un encanto comparable a la de los antiguos cantares de los Aztecas.
Octavio Paz, secretario de una escuela secundaria.
(Milenio Archivo/Fotoarte de Luis Morales)

Ciudad de México

El Premio Nobel de Literatura en 2008, Jean Marie Gustave Le Clézio, destacó la importancia de la vida y la obra de Octavio Paz para comprender al mundo y, en especial, a partir de la poesía, como dueño del “más auténtico, profuso y audaz”, cuyo lenguaje “tiene esta aristocracia natural del idioma criollo y a la vez, el ímpetu y la rapidez de la poesía oral indígena”.

Durante una conferencia magistral dictada en la Biblioteca de México José Vasconcelos de La Ciudadela, como parte de las actividades conmemorativas por el centenario del nacimiento del Nobel mexicano, Le Clézio reconoció que la lectura de Paz se convirtió en un encanto comparable a la lectura de los antiguos cantares de los Aztecas: “una palabra ligera, fluctuante, emocionante, rítmica, llena de magia y de fantasmas, que me introdujo a la versatilidad y a la imaginación del pueblo mexicano”.

Ante la presencia de la viuda de Paz, Marie Jo Paz, y del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa, el autor de La música del hambre o El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido aseguró que más allá de los debates que encabezó Octavio Paz, su preocupación a lo largo de su vida, fue la búsqueda de la modernidad, pero en especial explorar el mundo que vivía en él, “contradictorio, mezclado, indígena y español, ranchero y catrín, un mundo de revoluciones y fantasía, de fantasmas y de formas”.

Una mirada acerca de Octavio Paz en la que se conjugó la presencia del lector y, de alguna manera, del admirador, quizá por ello, al final de su charla, Le Clézio le dio las gracias a Octavio Paz, “al poeta y al osado paseante del viaje interior”.