El mal inunda la nueva novela de Laura Restrepo

Ganadora del Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz y el Alfaguara de Novela, y autora de títulos como Dulce compañía, La novia oscura o Demasiados héroes, la escritora colombiana asegura ...
En Pecado, la noción del mal se desarrolla en un escenario distinto, con distintos protagonistas, quienes se encargaron de desarrollar ciertos temas como la pérdida del paraíso, la fragmentación del cuerpo, el reemplazo de la totalidad por el cuerpo fragmentado, la dualidad del pecado
En Pecado, la noción del mal se desarrolla en un escenario distinto, con distintos protagonistas, quienes se encargaron de desarrollar ciertos temas como la pérdida del paraíso, la fragmentación del cuerpo, el reemplazo de la totalidad por el cuerpo fragmentado, la dualidad del pecado

México

El mal es un concepto conocido por una gran mayoría, pero entendido por muy pocos, y no tanto porque no se sepa diferenciar entre el bien y el mal, sino porque dicha noción se ha transformado tanto con el paso de los años, que lo que en el siglo XIX entraba en esa categoría, hoy forma parte de la vida cotidiana.

“Nadie puede pensar en la sexualidad como algo malo o como un pecado en nuestros días, como sí sucedía hasta hace unas décadas: lo que pasa en la cama de cada quien es un asunto personal, que a nadie más debe importar”, asegura la escritora colombiana Laura Restrepo.

A propósito de la aparición de su más reciente novela, Pecado (Alfaguara, 2015), la narradora recordó que mientras en otra época existía toda una noción cristiana del pecado, con la tajante división entre el bien y el mal, todo ello “se ha desdibujado porque, poco a poco, se ha ido perdiendo esa reglamentación religiosa, sin que se haya dado lugar a que el ser humano construya una tabla de valores de carácter ético: hay como una especie de limbo moral, que es en el que se mueven los personajes de esta novela”.

Como surgidos del cuadro “El jardín de las delicias”, del Bosco, de quien este año se conmemora el quinto centenario de su muerte, en la novela se entrecruzan varias formas del pecado, un hecho que se desdobla en distintos personajes que se aparecen, en lo que también es una especie de experimentación formal para la escritora, donde incluso cada capítulo podría leerse como un relato en sí mismo.

“Es una estructura más libre, también la técnica de narración, porque es una mezcla de ensayo, de ficción, de periodismo. Me parecía que el tema ameritaba libertad para moverse como uno quisiera y me gustaba la idea de que el personaje, más que un ser humano, fuera una idea, la idea del mal… la que tuviera cada uno de estos capítulos, que son como novelas apretadas en sí mismas.”

Sin el paraíso

En Pecado, esa noción del mal se desarrolla en un escenario distinto, con distintos protagonistas, quienes se encargaron de desarrollar ciertos temas como la pérdida del paraíso, la fragmentación del cuerpo, el reemplazo de la totalidad por el cuerpo fragmentado, la dualidad del pecado –nunca se sabe cuál es el verdadero pecado-.

“De hecho, creo que a pesar de que el libro se llama Pecado, y son una serie de relatos sobre el tema, al final la noción misma de pecado se desdibuja, porque se llega a la concepción de que quizá lo que no hay es una tabla de valores que permitan fijar normas de conducta”, explica Laura Restrepo.

Ganadora del Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz y el Alfaguara de Novela, y autora de títulos como Dulce compañía, La novia oscura o Demasiados héroes, la escritora colombiana asegura que en esa nueva tabla debiera existir pecados como el de la indiferencia o el silencio ante el silencio de los otros: “¿no es ese un pecado capital?”, se pregunta.

“De verdad no hay muchos criterios para juzgar. Otro tema que me interesaba era lo que llamo por ahí el destino sacrificial. Muchos de los personajes a lo largo del libro matan, tienen pecados de sangre, y se hacen matar, como si se encontraran más significado en la propia muerte que en la vida.”

Una realidad que está rota en mil fragmentos, donde la idea del mal se convierte en un drama que enfrentan los seres humanos de distintas maneras, por ello es que su preocupación por la ética es lo que acompaña cada una de las páginas de Pecado.

Se trata de una novela, pero al mismo tiempo puede leerse como una serie de relatos en los que el lector no tiene posibilidad de condenarlos a los personajes, sino más bien de cuestionarse dónde quedaron sus propios límites con respecto a la noción del mal, en palabras de Laura Restrepo.