“A mi papá lo recuerdo leyendo, siempre leyendo”

En su reciente libro para niños, la escritora Laura Emilia Pacheco, revela algunos de los hábitos como creador de su padre, José Emilio, y su pasión por la lectura y la escritura.
“Su obra personal, sobre todo su poesía, mi papá la escribía de noche”.
“Su obra personal, sobre todo su poesía, mi papá la escribía de noche”. (Javier García)

México

La vida de José Emilio Pacheco es la de un hombre celoso de su intimidad, pero también la de un escritor querido por varias generaciones de lectores, famoso por su timidez y renuencia a las trampas de la popularidad. De él habla en entrevista su hija Laura Emilia, autora de la biografía para niños A mares llueve sobre el mar (Ediciones SM, 2014), en la que muestra la pasión de su padre por la lectura y la escritura, y la manera tan paciente como fue construyendo su obra.

¿Qué significó para ti escribir este libro?

En primer lugar, fue algo inesperado. La editorial SM me invitó a escribir una biografía de mi padre para niños; en principio me desconcertó porque nunca habría considerado nada por el estilo. Me explicaron que en la colección estaban desde Darwin hasta Octavio Paz, con los mejores ilustradores, y me convencieron. Además, mi padre tenía muchos lectores jóvenes y —al ser un libro para niños— me dio la oportunidad de jugar con algo que es muy difícil: convertir en personaje a una persona que tú conoces.

¿Por qué decidiste utilizar a un gato llamado Orso como narrador?

El gato me dio libertad para manejar muchos temas. Por otra parte, el gato existió y se llamaba Orso, así que no estoy mintiendo al mencionarlo, solo lo integré de una manera más humana y expliqué vivencias que, en efecto, sí tuvo Orso.

¿En qué época vivió Orso con ustedes?

Orso murió hace apenas tres o cuatro años. Mi papá no quería tener animales, nunca entendí por qué hasta que descubrí que sufría mucho cuando les pasaba algo. Antes tuvimos una gatita llamada Emma; vivió con nosotros diez o quince años y cuando murió nos dejó con el corazón destrozado. Estuvimos muchos años sin tener ninguna mascota hasta que un día mi hermana Cecilia y yo encontramos a este gatito y al verlo, en efecto, como dice en el libro, mi papá quedó horrorizado, no quería saber más de ningún animal. Pero fue él quien le puso nombre, porque al salir de su contenedor era una bolita de pelo redonda, como un oso.

¿Por qué un libro para niños?

Pensé el libro como un juego con el que podría apelar a muchos tipos de lectores y no nada más a los niños. Esto me permitió mostrar aspectos poco conocidos de él, que sin embargo no interfieren con su privacidad. Mi papá la valoraba muchísimo y yo de ninguna manera podía traspasarla; entonces fue un reto contar cosas muy cercanas a él sin transgredir la necesidad que tenía de mantener aparte su vida privada.

La colección está enfocada a los niños. Pienso que es una forma de acercarlos con mayor calidez a ciertos personajes, porque las biografías obligatorias son muy áridas y hay que aprendérselas de cajón.

En una ocasión escribiste que para tu papá todos los días fueron días de entrega. ¿Así lo recuerdas?

Absolutamente, no recuerdo ningún día que no haya hecho el mayor esfuerzo en su trabajo. Sintiéndose bien, mal, cansado, enfermo, contento, exitoso o sin éxito (también tuvo días de frustración, nunca pudo sobresalir en teatro, por ejemplo), siempre lo vi haciendo su máximo esfuerzo.

¿Qué sensación te deja haber escrito este libro?

Es una pregunta difícil porque el duelo que se lleva cuando se pierde al padre, algo que todos vivimos por primera vez porque no hay un ensayo para eso, es muy distinto en alguien como mi papá. Mi hermana y yo como sus hijas o mi mamá como su esposa, no nos llevamos el duelo a la casa, tenemos que compartir muchas cosas y eso es muy duro.

Entonces, ¿cómo convertir a una persona a la que conocí, en la medida en la que se puede conocer a una persona, en un personaje sin transgredir esas líneas de su vida privada? Quise pensar que al enseñarle a los lectores un poco del mecanismo interno del escritor, a lo mejor encontrarían su propio camino, o a lo mejor encontrarían en su literatura ciertas claves que les servirían para conocerse a sí mismos, más que para conocer a mi papá. En estos momentos terribles que atraviesa el país, la lectura puede ser una salida, una ventana que nos permita empezar a comprender la realidad que nos ha tocado; un camino para vislumbrar un cambio.

Algo en lo que insistí mucho fue que en esto que es a grandes rasgos una biografía, porque en realidad es una versión muy fantasiosa, se incluyeran poemas para que también se viera la relación entre éstos y lo que le pasaba o estaba viviendo. Una cuestión que para ti es cotidiana o común, un poeta la transforma en algo completamente distinto. Eso para mí es fascinante y espero que algo de esto se traspase a los lectores.

Mencionas que escribía de noche.

Su obra personal... todo lo que hacía para sobrevivir, lo escribía a la hora que podía, en la mañana, en la tarde o en la noche. Pero su obra, sobre todo su poesía, siempre fue nocturna,
cuando no hay teléfono, no hay timbres, no hay nada, ninguna distracción.

¿Cuál es la imagen más constante que guardas de José Emilio?

Leyendo con un cigarro en la mano. Leyendo, siempre leyendo; en la mañana, en la tarde, en la noche, siempre leyendo vorazmente, fascinado.