Sería otra película

La historia de 'Las horas contigo' no se desarrolla de manera natural, es por episodios, la cocinera, la enfermera, el sacerdote, el hijo que vive en Estados Unidos, pero no están conectados ...
No hay profundidad en el contenido.
No hay profundidad en el contenido. (Especial)

La buena realización y las espléndidas actuaciones de las mujeres que trabajan en Las horas contigo, no logran esconder las enormes deficiencias de un guión que se queda en la vacuidad. En primer lugar, la historia se acaba demasiado pronto —lo único que los personajes esperan es la muerte de la abuela, llega el momento en que nosotros también deseamos que pase, pues sabemos, desde muy temprano, que en ese momento se acaba la película—, no tiene desarrollo, eso significa que no hay conflictos que tratar. Por eso carece de emoción, de fuerza, para convertirse en un lamentable sancochado de conflictos que la autora es incapaz de abordar. La muerte de la abuela, como acontecimiento, jamás intenta ser una reflexión sobre la vida y la muerte, sobre el amor y el desamor o del velado machismo de los hombres.

El error principal es que la autora está perdida, se nota que ni siquiera sabe quién es su personaje principal, cree que es la abuela, por eso se regodea hasta el cansancio en su muerte, olvidándose en su caso, del conflicto principal, la atención a una desahuciada.

La autora intenta crear un conflicto entre madre e hija, los personajes principales, pero queda oculto y sin fuerza porque su código dramático, es decir sus objetivos, sus deseos, sus motivaciones, están completamente desdibujados; el hecho de que la hija esté embarazada no tiene consecuencias para la mamá y menos para el novio. Por lo tanto, ese suceso podría evitarse. Lo mismo sucede con la llegada del hermano, la cuñada y los niños güeritos que hablan inglés, son completamente insulsos.

La historia de Las horas contigo no se desarrolla de manera natural, es por episodios, la cocinera, la enfermera, el sacerdote, el hijo que vive en Estados Unidos, pero no están conectados entre sí. No hay profundidad en el contenido, lo que resulta en una película que intenta avanzar de manera artificial, es decir por orden de la autora, para crear un pastiche bergmaniano que se queda muy lejos en su intento.

¿Qué sucedería si en vez de retratar mal a una familia burguesa —no tengo nada contra la burguesía, Lina Wertmüller la retrató muy bien en películas como Atrapados por un insólito destino..., Film de amor y anarquía y otras, pero con mucho talento—, que implica un alejamiento del común de la población mexicana, la historia se hubiese centrado en una familia sin recursos, donde cada segundo duele para convertirse en un vía crucis familiar? Esa sería otra película.

Las horas contigo (México, 2014). Dirigida por Catalina Aguilar Mastretta. Con: María Rojo e Isela Vega