Las "alas" de Marín, nuevo ícono de la capital

Esa pieza artística es todo un fenómeno popular que también ha cambiado la forma de crear del escultor que la imaginó.

México

Fue prácticamente una casualidad la que condujo a esta escultura a convertirse en un fenómeno popular: millones son las personas de México y el extranjero que la han visto, se han fotografiado con ella y han compartido esta imagen, convirtiendo la esquina donde se encuentra en el lugar más fotografiado de México.

Las cifras de la Dirección de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Distrito Federal también señalan que la pieza ha sido visitada por más de 43 millones de personas. De ellas, según el Estudio Jorge Marín, 5 millones se han tomado una fotografía con la escultura y la han difundido en redes sociales.

Es suficiente un paseo en fin de semana por la zona para constatar las filas que esperan su instante de gloria, el momento de tener alas. Leslie Guzmán, una joven estudiante de origen peruano que desde hace cinco años vive en Alemania y lleva dos días de visita en la Ciudad de México, no lo duda: como anda sola en su tour, le pide a una mujer desconocida que por favor le tome la fotografía; entonces sube emocionada los tres escalones hacia la pieza, sonríe, clic y listo.

“Una amiga que ya estuvo por aquí me dijo: ‘Tienes que tomarte una foto ahí porque se parecen a las alas del Ángel de la Independencia’. Además, las alas te comunican libertad, independencia; están muy bonitas, sí me gustan, claro”, dice.

—¿Conoces, has visitado o has escuchado sobre la Estela de Luz, un monumento conmemorativo del Bicentenario de la Independencia Mexicana y el Centenario de la Revolución mexicana?

—Mmm, no. Lo siento, no la conozco porque lo que sí es muy conocido internacionalmente es el Ángel de la Independencia.

A diferencia del brillo propio de Alas de México, que no perseguía otro objetivo que mostrar la belleza del arte, la Estela de Luz, que fue construida exprofeso para conmemorar dos hechos fundamentales para nuestra nación, ubicada en Paseo de la Reforma a la altura de Lieja, no solo palidece en popularidad al compararlas, sino que mientras la primera pieza es compartida y exaltada en las redes sociales, la famosa Suavicrema es rechazada, criticada y vilipendiada.

Paradójicamente la distancia que separa a una y otra es muy poca, apenas unos metros, pero el gusto de los mexicanos las ubica en polos diametralmente opuestos.

A pesar de la lluvia que amenaza a las 5 de la tarde del sábado, Daniela Herrera, de 30 años de edad, espera su turno para tomarse la foto y luego enviarla al sitio web www.alasdelaciudad.com. “Simboliza muchas cosas esta escultura —dice—. ¿A quién no le gustaría tener alas y volar? También me recuerda el Ángel de la Independencia, por lo tanto las relaciono con México, sí”.

—¿Y la Estela de Luz?

—¿La suavicrema (ríe)? Es horrenda, y para mí significa el sexenio de Felipe Calderón: miles de muertos y corrupción. Es el monumento a la fealdad y la corrupción.

El origen

El autor de las alas considera que uno de los grandes mitos alrededor del arte es lo difícil y lo tardado que puede ser hacer una escultura, aunque también hay gente que opina que es muy fácil hacer en poco tiempo algunas obras abstractas o conceptuales. Para él todo este debate es secundario, lo que importa es el concepto.

“En este caso, por ejemplo, la obra casi fue un momento de concepción muy rápido. Realmente estaba armada toda la exposición Alas de la ciudad, que se inauguraría en 2010, pero me hacía falta más obra; entonces me encontré en mi taller este par de alas, que estaban arrumbadas porque eran de un proyecto fallido. Entonces sumé A más B más C y resultó. No hubo una reflexión profunda frente a un atardecer o a una hecatombe nuclear para llegar a concebir algo así”, dice Marín.

Añade que esta experiencia le provoca mucha curiosidad. “Muchas veces los artistas estamos un tanto recluidos, casi separados de lo que es la sociedad por diversas razones, pero todo esto ha sido muy satisfactorio en el sentido de que me ha conectado socialmente muchísimo con el efecto inmediato de lo que es el espectador y mi obra. Eso vale oro; es una parte que no tenía contemplada, y la estoy descubriendo y saboreando. Me ha dado muchas pautas para desarrollar mi trabajo con otros enfoques”.

Aunque la pieza fue donada en junio pasado a la Ciudad de México, para Jorge Marín las alas como escultura no existen si no hay una persona que las concrete. Tiene que ser —dice— una persona y la escultura; en ese sentido es una escultura viva, que nunca es igual, es cambiante y sobre todo es una pieza que se adapta a cada persona.

“Otra cosa que me ha hecho pensar mucho es que todos tenemos una victoria que celebrar; el que se sube ahí y se pone unas alas, supongo, siente que se las merece. Todos tenemos una victoria que celebrar, seguro”, señala el artista y escultor.

El vuelo

El 5 de septiembre Alas de la ciudad, compuesta por 9 esculturas monumentales en bronce, llegará a Houston, Texas, la segunda sede de su itinerario en Estados Unidos. La exhibición viajó 3 años por diferentes ciudades de México hasta trasladarse a Brownsville en diciembre de 2013; su nueva sede es el Discovery Green Park, donde permanecerá desde septiembre próximo hasta febrero de 2015.

Una ciudad de este país será la próxima receptora de una de las 8 réplicas de Alas de México, que conforman el proyecto que consiste en donar 8 esculturas a 8 ciudades de los 5 continentes y que se prevé terminé en 2016.

“No es que lo diga yo, pero la estadunidense es una cultura muy importante, muy vigente y muy presente a nivel mundial. En ese sentido hay que tener participación en ese país, por lo que hemos pensado hacer una donación para el año próximo. Estamos buscando puntos muy representativos de lo que es el mundo hoy tanto en lo social, en lo político y lo económico”, explica el artista michoacano.

Artista de altos vuelos

Jorge Marín nació en Uruapan, Michoacán, en 1963. Es pintor y escultor; estudió la licenciatura en diseño gráfico en la Universidad Nacional Autónoma de México, y en 1982 egresó de la carrera de Restauración de Bienes Inmuebles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía. Lleva más de 25 años en el ámbito del arte, y hoy es uno de los mayores exponentes del arte contemporáneo figurativo en México, su multifacética carrera le ha permitido abarcar distintas disciplinas y trabajar con diversos materiales como la cerámica y la resina.

Después de una larga y acuciosa búsqueda, adoptó el bronce como medio de expresión y como signo distintivo de su obra, lo cual constituyó una inmejorable elección para que las manos y los pies de sus personajes, las texturas de plumas, venas y telas, adquirieran la perfección de la materia viva.

Ha incursionado en diferentes dimensiones escultóricas, que van de la miniatura a lo monumental. Sus obras de gran formato se encuentran tanto en México como en el extranjero, apoderándose del espacio público y generando un diálogo entre la obra de arte y el espectador.

Ha participado en más de 200 exposiciones colectivas, e individualmente su obra ha sido exhibida en las más importantes galerías y museos de Francia, España, Alemania, Canadá, EU, Inglaterra, Rusia, Bélgica, China o Singapur. Actualmente ha iniciado una itinerancia por el continente asiático que culminará en el año 2015.




[Dé clic sobre la imagen para ampliar]