Registra La Feria de las Calacas asistencia récord

Se ha consolidado como una opción singular y atractiva, la afluencia fue 33 por ciento máyor que en 2015.
Las áreas verdes del Cenart recibieron a 56 mil personas.
Las áreas verdes del Cenart recibieron a 56 mil personas. (Ramona Miranda/Secretaría de Cultura)

México

La Feria de las Calacas, realizada los días 29 y 30 de octubre en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), registró una asistencia de 56 mil 201 personas que acudieron a celebrar el Día de Muertos.

Susana Ríos, coordinadora del programa Alas y Raíces de la Secretaría de Cultura, precisó que la afluencia fue 33 por ciento máyor que en 2015, cuando fueron registrados 42 mil visitantes, por lo que la Feria se ha consolidado como una opción singular y atractiva, fuera de lo comercial.

“Nos fue muy bien tanto en la parte cualitativa como en la cuantitativa. Tuvimos niños, bebés, adolescentes, familias, abuelos, todos contentos, muy participativos, disfrutando de los jardines del Cenart, de las actividades, participando en los talleres, en los espectáculos, saboreando la comida, así como la exposición que tuvimos de fotografía. Fue un ambiente de diversión, pero también de reflexión y gozo”.

Dijo que el encuentro se ha convertido en una celebración con un sello propio, que no es el comercial y, aun cuando fue mucha gente, no se trató de una fiesta masiva, pues los asistentes podían disfrutar cómodamente de las diferentes actividades.

Ríos señaló que se pone especial cuidado en la selección de actividades, para ofrecer espectáculos atractivos y congruentes con el concepto de la Feria, lo cual hace que muchas personas la esperen con gusto y los que nunca han asistido descubran una celebración alternativa.

En esta edición se contó con espectáculos de primer nivel, como el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández y la puesta en escena ¿Qué con Quique Quinto?

Entre las novedades de este año destacaron los conciertos de hip hop, un laboratorio de sensaciones, dinámicas breves y narraciones orales itinerantes en las que los cuentacuentos se detenían, por ejemplo, debajo de una palmera a contar un cuento o una leyenda.

Hubo funciones de cine para niños y jóvenes, los ya tradicionales talleres, siendo los de bebés los que registraron mayor demanda, además de venta de artesanías y una gran variedad de antojitos mexicanos.

“Fueron dos días muy ricos en experiencias para todos”, aseguró Susana Ríos.