Los lunares y obsesiones de Kusama llegan a México

Tras haber pasado por Argentina y Brasil, la retrospectiva "Yayoi Kusama. Obsesión infinita" estará en el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo hasta el 18 de enero.

Ciudad de México

"Yayoi Kusama. Obsesión infinita" ya está en su punto para ser abierta al público en el Museo Rufino Tamayo. Después de la expectación que ha causado y tras haber estado en Argentina y Brasil rompiendo récords de asistencia con más de 2 millones de visitantes, es la primera retrospectiva de esta artista japonesa que se podrá ver en México a partir del próximo viernes y hasta enero de 2015. Serán exhibidas más de cien obras que muestran el trayecto de su producción desde 1949 hasta 2014.

María Cristina García Cepeda, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes, dijo que esta exposición es para el Museo Rufino Tamayo una forma de reiterar y consolidar su posición para estar en la vanguardia del arte contemporáneo.

Por su parte, Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, expresó que Kusama "es una de las artistas contemporáneas más significativas, ya que ha incursionado en las diversas versiones de las artes visuales, las cuales siempre están confluyendo en el tema de la obsesión, la repetición, el encuentro de patrones y su representación en los happenings".

Agregó que la importancia de esta retrospectiva da al público mexicano una visión del continente asiático que empieza a tomar una gran plenitud en la universalidad de sus expresiones contemporáneas, como en este caso ocurre con Japón.

La muestra, curada por Frances Morris y Philip Larrat-Smith, ofrece a los visitantes una visión que permite el entendimiento de las obras de Kusama, en sus inicios durante los años cuarenta, en Japón, con dibujos y pintura en pequeño formato; así como su paso a la escultura blanda, instalaciones —como sus famosos Infinity Mirror Room—, performances y happenings que explotó a partir de su viaje a Nueva York en 1957, con los que obtuvo un importante papel en la escena artística local y lo que le ha permitido transitar entre lo público y lo privado, a través de sus composiciones.

Morris, quien hizo la gran retrospectiva de Kusama en Tate Modern hace tres años, dijo que el punto, que ha sido la firma de Yayoi Kusama durante su amplia trayectoria, hace referencia a la actividad económica a la que su familia se dedicaba, que era la agricultura, "marcando una relación intrínseca entre la semilla y el punto".

Larrat-Smith comentó que al ser Kusama una de las artistas de la posguerra, "de alguna manera su obra se benefició al trabajar con materiales poco ortodoxos, como arena, ya que en ese momento eran muy escasos, lo que le permitió experimentar y desarrollar más allá de la pintura".

Kusama volvió a Japón en 1973, y se internó voluntariamente en una clínica psiquiátrica en 1977, en donde sigue viviendo; esto debido a sus trastornos de desorden compulsivo obsesivo y de personalidad, lo cual, a decir de Larrat-Smith, repercute en su obra, la que utiliza como "una manera de convencerse de que ella existe".

La serie Infinity Nets; el registro de sus happenings en Love-in Festival y Flower Orgy; las famosas instalaciones Phalli's Field, Obliteration Room y I'm here but Nothing, esta última adaptada con indumentaria dependiendo del país en el que se muestra, logran adentrar al espectador en la obra de Kusama para situarlo en la perspectiva obsesiva que esta artista tiene de su entorno.