El "Hendrix del acordeón" estará en el Cervantino

El músico finlandés, cuyo sello es la experimentación, se presenta el 16 de octubre en la Alhóndiga de Granaditas a las 20 horas.
En 2008 ofreció un concierto con granjeros ingleses.
En 2008 ofreció un concierto con granjeros ingleses. (Especial)

México

En Reino Unido lo bautizaron como El Jimi Hendrix del acordeón; en España, como El Batman del mismo instrumento. Cuando se presente en la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato el 16 de octubre, durante el Festival Internacional Cervantino, espera que lo llamen por su nombre: Kimmo Pohjonen

“Los apodos que me pusieron en ambos países europeos solo responden a la publicidad y mercadotecnia que se ha hecho sobre mí. Me llamaron Jimi Hendrix por mi capacidad de innovación. El nombre es un anuncio. No me considero como él: Hendrix hubo uno solo. Lo de Batman también fue para vender, para llamar la atención de la gente”, dice el músico finlandés.

Inició en la escena musical cuando tenía diez años, pues su papá también tocaba el acordeón. A lo largo de su carrera se ha destacado por su capacidad de experimentación: lo mismo se mueve entre lo clásico que en el folclore y lo electrónico. De ahí que haya roto las reglas que giran alrededor de la música.

No se siente superhéroe sino solo un acordeonista que hace obras primero para complacerse a él, y luego al público: “Mis piezas comúnmente son hechas con acordeón electrónico. Me gusta experimentar. En Guanajuato presentaré un proyecto que entremezclará un espectáculo de luz y sonidos; me acompañará mi propio diseñador de luces”, comentó ayer en videoconferencia de prensa.

Con su primer acordeón —blanco y cromado— tiene una relación lejana, pues lo vendió cuando niño ya que necesitaba el dinero. Desde ese momento ha tenido muchos. Incluso, algunos “baratos” que compró la primera vez que visitó Guanajuato, durante el Festival Internacional de Cine de esa ciudad, para poderlos destruir de tanto tocarlos, explicó.

Autor de los discos Kielo (1999), Kalmuk (2002), Kluster (2002), 8 Armed Monkey (2005) y Uniko (2011), entre otros, cuenta que en su trabajo se aprecian distintas técnicas: “Al principio solo tocaba el acordeón de manera clásica. Lo hacía siguiendo las notas y tenía que respetar sus reglas, por lo cual rompí con ellas para crear mi propio sonido basado en la improvisación.

“El espacio que hay entre la música clásica y folclórica es muy grande. Me gustaría que se redujera. Los jóvenes están rompiendo con esta tradición; ellos están creando nuevas formas de interpretación”, comentó.

A sus 50 años —los cumplió el 16 de agosto—, mencionó que escogió este instrumento por la influencia de su padre, y que después de una década entendió su significado: “En él hay una sola orquesta. Para mí hay dos palabras claves alrededor suyo: orquesta e improvisación. Ambas me abrieron las puertas para explorar. Encuentro un mundo tradicional a su alrededor, como el que se escucha en las bandas mexicanas; El Flaco Jiménez ha sido una de mis mayores influencias”.

Su proceso creativo inicia en el invierno europeo, de octubre a marzo. Suele ir a su estudio, grabar las piezas y después escucharlas. Cuando oye algo interesante desarrolla una idea. No escribe notas en papel, solo explora el sonido de su instrumento, aclaró el músico, quien ha colaborado con el Kronos Quartet.

“He decidido quedarme a vivir en Helsinki porque la ciudad está muy ligada a mi proceso creativo. La música que hago refleja parte de mi carácter, así como el de la región en la que vivo. El sistema educativo y escolar que hay aquí también me ayuda mucho”, mencionó Pohjonen.

Su innovación lo ha llevado a presentarse en 2008 en el campo inglés, con el proyecto Earth Machine Music, en el cual estuvo al lado de granjeros, máquinas de trabajo y animales, además de que en 2010 revivió la tradición finlandesa de ese instrumento durante una función de lucha libre.