Otra de familia y tantas /y II

En 'Killer Joe' hay un choque de emociones yuxtapuestas que vale sentir: cuando creemos que Joe apenas va a cometer el asesinato, aparece Chris arrepentido de su contrato demencial, pero su ...
Un thriller maravilloso.
Un thriller maravilloso. (Especial)

La urdimbre dramática está elaborada con acontecimientos que se presentan hilvanados en una relación causa-efecto que va seduciéndonos; es evidente que Joe, para cometer el crimen, exige su pago por adelantado, sin excepción, pero padre e hijo explican que le pagarán cuando cobren la póliza, pues en ese momento no tienen dinero. Entonces Joe, como policía acostumbrado a la peor sordidez, les hace una contrapropuesta que funcionaría como garantía: la virginidad de Dottie.

Chris y Ansel entienden su incapacidad de matar a la madre, así que, sin otro remedio, aceptan la ruindad de Joe. Padre e hijo producen asco, pero no podemos negar que ese comportamiento soez, muy bien logrado por la dirección y una actuación que raya en lo soberbio, termina produciéndonos emoción, aunque evitamos esa emoción en la vida real.

En Killer Joe hay un choque de emociones yuxtapuestas que vale sentir: cuando creemos que Joe apenas va a cometer el asesinato, aparece Chris arrepentido de su contrato demencial, pero su destino está marcado: Joe le muestra el cadáver de su madre.

Esta familia, como tantas otras, es una metáfora de una sociedad decadente, enferma e interesada por el dinero de una manera tan atroz que produce escozor; es el paradigma de una disfuncionalidad galopante; Chris no tiene otro remedio, decide huir y grita a todo pulmón que Dallas es la peor ciudad del mundo.

El clímax es como el teatro fílmico de cámara moderno —es decir, se desarrolla en un espacio pequeño, encerrado y claustrofóbico—. Vale mencionar un detalle que establece el punto culminante de lo que se avecina: cuando Chris llega al remolque, jamás pregunta por qué Sharla está llena de sangre y por qué hay una pata de pollo tirada en el piso.

Killer Joe es una película independiente, la actuación es envolvente, la realización impecable, magistral, pues sabe cuándo evitar lo explícito y cuándo mostrar el detalle de un dedo tembloroso que se acerca al gatillo de una pistola. Este maravilloso thriller del director de El exorcista no tiene distribuidora porque seguramente a las compañías hollywoodenses les dio terror.

La familia Smith es una familia de tantas que abundan no solamente en la sociedad estadunidense; son universales, por eso asustó a los distribuidores, críticos y censores que prefieren los finales felices que películas que "resultan demasiado horrorosas para ser entretenimiento". Pero se les olvida que una de las funciones del arte es generar emociones, y eso no le hace daño a nadie.

Killer Joe (Estados Unidos, 2011), dirigida por William Friedkin, con Matthew McConaughey y Emile Hirsh.