Otra familia de tantas /I

Desde el inicio de "Killer Joe" hay que abrocharse el cinturón, pues la historia es una vorágine de pasiones cargadas de perversidad, avaricia, crimen y humor negro.
Tour de force muy bien actuado.
Tour de force muy bien actuado. (Especial)

La última película de William Friedkin es un thriller vertiginoso: desde el inicio hay que abrocharse el cinturón, pues la historia es una vorágine de pasiones cargadas de perversidad, avaricia, crimen y humor negro.

En las primeras tomas vemos un cielo negrísimo, iluminado intermitentemente por rayos y centellas: es el augurio de la tormenta; después, la llegada de Chris, joven de 25 años, a un remolque de clase baja pidiendo a su hermana Dottie abra la puerta, pero Dottie, una niña de 12 años, acostada en la cama, abre los ojos sin moverse. Chris desesperado insiste, hasta que Sharla, la madrastra, desnuda de la cintura para abajo, le abre.

Estamos en el planteamiento del conflicto: aún no sabemos cuál va a ser la motivación, pero los autores ya lograron estrujarnos, apretarnos para que permanezcamos inmóviles, asidos a la pantalla.

Chris saca una lata con marihuana; mientras fuma, explica que su madre lo corrió de su casa; Sharla, indiferente, se toma una cerveza paseándose semidesnuda y pregunta si volvió a pegarle. En ese momento sale Ansel, el padre, y Chris pide hablar con él, pues está metido en un problema serio por culpa de su progenitora.

En un antro de mala muerte —otra vez el escenario como representación de lo que sucede en el interior del personaje—, Chris explica que su madre le descubrió un paquete de cocaína, lo vendió y luego arregló su automóvil, y ahora los narcos andan buscándolo porque quieren su paga. El padre no se conmueve, le dice que no tiene dinero y le sugiere se vaya del país; pero Chris tiene otro plan —entramos al punto de inflexión—: Rex, el amante de su madre, le dijo que la póliza del seguro está a nombre de Dottie, que son 50 mil dólares. Chris le propone contratar a un sicario que cobraría veinte mil por asesinar a su madre, y el resto lo dividirían entre la familia.

Con la autorización de Ansel, Chris contrata a Joe, un policía federal corrupto que ofrece este tipo de "trabajos" con la garantía de limpieza y seguridad.

El primer acto de la película está bien fraguado, pues el día de la cita con el policía en el remolque, Ansel tiene que trabajar de soldador y se ven en la necesidad de cambiar el lugar del contacto; eso da oportunidad para que Joe y Dottie se conozcan, la niña ya sabe lo del crimen e intuye que ese policía es el que va a hacer el trabajo, pero deja en claro que le parece bien que su madre muera, pues hace años ella intentó matarla por ser bonita.

Estamos en un tour de force muy bien actuado.

Killer Joe (Estados Unidos, 2011), dirigida por William Friedkin, con Matthew McConaughey y Emile Hirsch.