ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ


"Tengo formación de mercenario de la pluma": Julio Patán

Julio Patán recientemente publicó el libro "Cocteles con historia".
Julio Patán recientemente publicó el libro "Cocteles con historia". (Omar Meneses)

Ciudad de México

Los primeros acercamientos de Julio Patán con la bebida datan de los 8 ó 9 años, cuando su abuelo le dio a probar la cerveza. Después hizo callo en la preparatoria y, desde entonces, ejerce la ingesta de alcohol con cierta disciplina. Tan aficionado al box como al Cruz Azul, el escritor recién publicó el libro Cocteles con historia (Planeta).

¿Un libro como 'Cocteles con historia' se escribe con conocimiento de causa?

Si te refieres a que si está probado en combate, sí. El alcohol, como el arte, la música, forman parte de nuestra biografía. El alcohol es parte de nuestra educación, nos remite a familia y amigos, por tanto es un libro muy personal.

¿Confieso que he bebido?

Sin duda. Hay muchas formas de escritura en torno al alcohol. Hay una muy válida que nos habla de sus zonas oscuras, pienso en Vivir y beber, de Hugo Hiriart; aunque también tiene una zona luminosa muy disfrutable.

¿Cómo se ha cuidado de no caer en el lado oscuro del alcohol?

Hay algo azaroso, creo que hay cierta predisposición, aunque también juega la voluntad individual. Te puedes meter cualquier cosa pero siempre haciendo un ejercicio de conciencia. Yo trato de hacerlo con todas las sustancias que consumo.

¿Cree en el mito del artista alcohólico?

No. Existen muchos casos de artistas que han desarrollado grandes carreras junto al alcohol, incluso hay grandes piezas literarias que se derivan de su consumo, pienso en Malcolm Lowry o Joseph Roth. Pero si te pones a ver los testimonios de los grandes borrachos literarios sobre sus hábitos literarios, no escriben en estado de ebriedad. La creación exige concentración, capacidad física y buen estado del intelecto.

¿Cómo estimula la creatividad?

El primer estímulo es la creatividad misma, es decir, el trabajo. Vicente Leñero decía: "No le pienses, chíngale". No padezco del vértigo de la página en blanco, tal vez porque tengo una formación más de mercenario de la pluma que de libre creador. La escritura se debe desarrollar de cara a los lectores, no con becas o bajo el mito de escribo para mí mismo.

No cree en el sistema de becas...

No, el sistema de becas para la creación es dañino, puede haber algunas excepciones puntuales.

Dígame las excepciones...

No conozco ninguna, puede ser que haya. No veo razones éticas para que el Estado financie la creación individual de nadie. El argumento de que eso es un bien público me parece endeble porque todo puede serlo. En todo caso, creo más en el sistema de fundaciones privadas al estilo de Estados Unidos.

¿No habla desde el resentimiento de quien no ganó una beca?

Nunca he concursado por una beca pública, justo porque no creo en ellas y además exigen un tipo de chamba que prefiero no hacer y que está más ligada a las relaciones públicas.

¿Qué le da vértigo?

Muchas cosas, la muerte como a todo mundo; la enfermedad y su inminencia; también dan vértigo los amores en sus primeros momentos y algunas amistades.

¿Hoy es más moderado?

Sí, soy menos radical en mis posiciones religiosas que son nulas. Soy más mesurado con mis hijos, con la comida. Soy políticamente moderado.

¿Políticamente correcto o incorrecto?

Creo que mis lectores piensan que soy políticamente incorrecto, pero creo que la incorrección política a pesar de todo es una virtud.