Juegos de poder

El autor reflexiona, discrepa, sabe reírse de sí mismo, reconocer errores y falta de sincronía en sus propuestas.
"Amarres perros". Jorge G. Castañeda.  Alfaguara. México, 2015.
"Amarres perros". Jorge G. Castañeda. Alfaguara. México, 2015. (Especial)

México

Jorge G. Castañeda recupera una faceta una tanto olvidada, la de políticos que escriben libros de memorias, no como un reporte de las acciones durante su gestión, sino como una historia de vida. Amarres perros es un tomo confesional con aires de flaneur, ágil, ameno, irónico, reconcentrado y lúcido. También puede apreciarse como un cuaderno de viajes en donde se practica, acaso como un deporte, el paseo interior. 

Las opiniones del ex secretario de Relaciones Exteriores, precursor de las candidaturas independientes, suelen ser polémicas y crean incomodidad. No obstante, antes de criticar a los demás en la pasarela política, se convierte en un acérrimo juez de sí mismo. Ha construido una autobiografía antisolemne, bitácora política, romántica, familiar, idealista, llena de encuentros y desencuentros.

El libro de memorias es un género abierto, un cuaderno arbitrario que no tiene reglas internas ni convenciones que transgredir. Castañeda lamenta que en nuestro país “la gente no suele contar por escrito los pormenores de su existencia”, salvo algunas excepciones como Vasconcelos, Torres Bodet, Gabriel Figueroa y Salvador Novo. Habría que añadir a la constreñida lista la colección Nuevos Escritores Mexicanos del Siglo XX Presentados por Sí Mismos, serie prologada y editada por Emmanuel Carballo, donde participaron Salvador Elizondo, Sergio Pitol, Gustavo Sainz, Juan Vicente Melo y Carlos Monsiváis, quien decía de sí mismo: “Me apasionan mis defectos: el exhibicionismo, la arbitrariedad, la incertidumbre, el snobismo y la condena azarosa”.

El autor reflexiona, discrepa, sabe reírse de sí mismo, reconocer errores y falta de sincronía en sus propuestas. “He seguido fascinado por los juegos de poder y cada acercamiento al poder me despierta el placer de siempre”, revela. El tiempo pasa y algunas de sus ideas todavía tienen vigencia. Unas veces en el gobierno, otras desde afuera, lo suyo es ver de qué manera sus planteamientos pueden llevarse a cabo o cómo puede resolver momentos de crisis entre naciones, por ejemplo, cuando ayudó a destrabar la mala relación entre México y Francia como consecuencia del caso de Florence Cassez que tenía obsesionado a Calderón.

Desfilan por estas páginas narradores como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa; expresidentes (Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo, Fox  y Calderón) y otros nombres de la política nacional e internacional como Fidel Castro, Bill Clinton, George Bush, Colin Powell, RégisDebray, Adolfo Aguilar Zínser, Cuahutémoc Cárdenas, Elba Esther Gordillo y Enrique Hett (entrañable maestro y amigo del autor), por mencionar algunos.