Buscan corregir leyendas alrededor de Juan Rulfo

Participación del autor de 'El llano en llamas' en revistas mexicanas.
Es quizás el escritor más traducido de nuestro país: Víctor Jiménez.
Es quizás el escritor más traducido de nuestro país: Víctor Jiménez. (Especial)

México

Alrededor de la vida y la obra de Juan Rulfo se han construido infinidad de leyendas, a pesar de los múltiples esfuerzos por hacerlas a un lado y quedarse con la importancia de una obra breve, pero intensa: quizá la más traducida a otros lenguas, como afirma el director de la Fundación Rulfo, el arquitecto Víctor Jiménez.

La reflexión viene a cuento por la aparición del libro Pedro Páramo en 1954 (UNAM/Editorial RM/Fundación Juan Rulfo, 2014), en la cual se presentan tres adelantos de la novela publicados en diferentes revistas durante ese año, uno antes de su lanzamiento.

"Hacia 2001, cuando conocí esas tres revistas donde había adelantos de Pedro Páramo, me empezaba a hacer un poco de ruido el hecho de que pese a su existencia, las leyendas sobre otras colaboraciones en la escritura de la novela pudieran existir, aun cuando eran incompatibles, una u otra, y había que darle más credibilidad al papel impreso que a los dichos", a decir de Víctor Jiménez.

Que Juan José Arreola fue quien prácticamente rehízo la novela, o que ya en los trabajos de edición Alí Chumacero y Antonio Alatorre, en el Fondo de Cultura Económica, le dieron la estructura con la cual terminó por ser publicada son algunas de esas leyendas, algunas de ellas han pervivido con el paso de los años, pese a que con el tiempo hubo más material, incluso se recuperaron los originales mecanográficos de la obra.

El primer adelanto apareció en el número de lanzamiento de la revista Las Letras Patrias, presentada como "la novela en preparación Una estrella junto a la luna"; en junio se publicaron en la revista Universidad de México dos fragmentos más, y en septiembre, la revista Dintel ofrece los últimos tres fragmentos de la novela.

Uno de los principales cambios que se observan en esos adelantos también es poco conocido: en una primera versión, Juan Rulfo había comenzado "Fui a Tuxcacuesco porque me dijeron que allá vivía mi padre...", y ya después aparece Comala, lo que no deja de ser un ejemplo del trabajo literario del escritor jalisciense, porque la primera frase "habla de un sitio en el que ya no se está; en cambio el segundo demuestra que el narrador sigue ahí, y ya si le pone uno más atención se da cuenta que no se está dirigiendo al lector, en realidad uno atestigua un diálogo entre personajes", en palabras del investigador Jorge Zepeda.

Seguimiento literario

De acuerdo con Jorge Zepeda, ya se conocía la existencia de esas publicaciones, están incluidas en la biobibliografía de Rulfo desde hacía mucho tiempo, el problema es que las biografías especializadas son un tema para la gente de la academia o para los estudiantes de literatura, y no siempre están al alcance de la gente que lee la novela.

"En cada publicación son textos colindantes: en Las Letras Patrias están el fragmento 1 y el 2; en la Revista de la Universidad están el 42 y el 43, y para terminar el 67, 68 y 69 en Dintel, lo que nos da indicios de que la novela estaba escrita, prácticamente terminada para el momento en que aparece el último anticipo, lo que echa por tierra cualquier hipótesis aventurera sobre quién le pudo haber ayudado a Rulfo. Rulfo tenía muy clara la novela desde un principio", asegura el autor de uno de los ensayos contenidos por Pedro Páramo en 1954.

Sobre las razones para publicar tres adelantos de una novela en construcción, Jorge Zepeda llama a tomar en cuenta la abrumadora respuesta de la crítica a El llano en llamas, y desde ese momento se habló de Rulfo como del autor definitivo del mundo rural en México, y la expectación se podía leer en muchas partes, lo mismo en una columna de Alfonso Reyes, que en una revisión de la revista Hispana, de febrero de 1954.

Y tanto el tema de las leyendas como de los cambios y los seguimientos literarios están presentes en el volumen, a través de ensayos de Alberto Vital, Jorge Zepeda y Víctor Jiménez, complementado con ediciones facsimilares de las páginas en las que aparecieron esos adelantos en 1954.

"La crítica, sujeta a pasiones"

La aparición de Juan Rulfo en revistas no fue casual con Pedro Páramo: previo a la publicación de El llano en llamas, en la revista América se publicaron siete cuentos y también una serie de fotografías, el problema es que se trata de muestras de un trabajo "que la soledad elitista de las bibliotecas permite comprobar, pero están solo al alcance de quien está dispuesto a dedicar algunos días de su vida a meterse y solicitar publicaciones raras y los ojos que los ven son muy pocos a lo largo del tiempo", señaló Jorge Zepeda.

Para Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo, no deja de ser una casualidad que Pedro Páramo haya tenido los tres adelantos el año previo a su aparición como libro, porque en la actualidad eso permite reflexionar acerca de "la cocina de la crítica literaria, donde las leyendas son parte de ella". Y añade: "La crítica parece estar sujeta a juegos de pasiones humanas, de política, de aspectos que no la hacen neutra y esa actitud ha seguido a lo largo de los años a Rulfo".