Edificar el diálogo con la ciudad: Juan Palomar y Salvador Macías

Los arrquistectos egresados del ITESO hablan de Luis Barragán.
Los arquitectos egresados del ITESO son miembros de la FATLB
Los arquitectos egresados del ITESO son miembros de la FATLB (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Colegas de profesión, los arquitectos Juan Palomar Verea y Salvador Macías Corona, integrantes de la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán (FATLB) se reúnen para charlar acerca de la poesía arquitectónica del icono tapatío que da nombre a dicha asociación. En un encuentro inusual, abren el arsenal de sus conocimientos y los archivos privados de su memoria “a la buena lid”, en exclusiva para los lectores de MILENIO JALISCO.

Los dos son egresados del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en distintas generaciones. Palomar además de presidir dicha asociación colaboró en su creación hace 25 años a petición de Ignacio Díaz Morales para instrumentar la protección de la obra de Luis Barragán y ha fungido como funcionario de planeación territorial y urbana en Guadalajara y Zapopan. Con estudios en Francia y una estrecha relación familiar con Barragán contrasta con la visión a distancia de Macías, maestro en Teoría y práctica de proyectos por la Universidad de Cataluña. Con 20 años de diferencia, los creadores de espacios refieren invariablemente a la obra de Barragán como parte de su experiencia, uno desde una perspectiva más personal y el otro desde lo profesional.

Salvador Macías

Existencia. Sobre Barragán, hay desde los aficionados al personaje o a su obra, académicos que le estudian, los que lo conocieron que tuvieron una aproximación casi familiar y están los que aprendemos no del personaje sino de su obra. Podemos verla a distancia, de una manera más abstracta, menos romántica, más atemporal. Podemos referirnos a ella de la misma forma en que podemos referirnos a un monasterio de Huejotzingo, Teotihuacán o la casa Farnsworth como lecciones… verla a distancia, desde una postura más crítica, no de adoración. Como todo arquitecto Barragán experimentó, juntó, recolectó y creó un collage de muchas ideas… en algún momento, imagino, tuvo una iluminación que lo llevó a hacer obras maestras.

Herencia cercana o eslabón a la distancia. Yo creo que ha habido tanta cercanía con el legado de Barragán del cual algunos arquitectos de mi generación no alcanzamos a salirnos un poco. En mi generación llegó un momento en que se veía su obra como una arquitectura de colores, fácil y rápida. Me reencontré con Barragán cuando hice la maestría en Barcelona, a través de Josef Albers, un conocido artista alemán.

Yo creo que Barragán vio en otras latitudes lo que siempre estaba viendo aquí, al volver, supongo se preguntó qué podía hacer con todo eso, cómo podía filtrarlo.

Él mismo dijo: no puedo estar más aquí en Guadalajara porque aquí no puedo abstraer, filtrar todo eso y seguir haciendo lo mismo. Quiero hacerlo con mi propio imaginario.

Cansancio …de lo superficial, de los colores.

El genio. El que empieza a tocar piano y es un genio primero toca piezas de otros para después componer sus propias armonías. Creo que la arquitectura de Barragán en Guadalajara es muy especial porque habla de sus intereses profundos que desaparecen de manera superficial como sucede en la obra de Ciudad de México. Hay un momento de tal abstracción, como dices, de un personaje que trasciende al común denominador y es difícil entenderla para su época.

Juan Palomar

Existencia. Creo que así como a Juan Rulfo, no puedo ver con distancia a Barragán porque los dos son parte de mi corriente espiritual, de mis ideas más íntimas que se identifican con su creación. Díaz Morales, Pedro Castellanos y Rafael Urzúa, no son nuestros padres, son nuestros abuelos espirituales y la ventaja con los abuelos es que puedes tener cierta distancia y crítica, pero un padre es diferente.

Al paso de muchos años y de haber tenido la fortuna de conocer a a Barragán, siento que no es casualidad que su obra de madurez sea extraordinaria y muy reconocida. Creo que era alguien definitivamente tocado por la gracia. Mi apreciación va más allá del acercamiento personal e involucramiento afectivo. Si veo con frialdad y con rigor su legado veo una continuidad extraordinaria entre su primera obra y la última, más allá de las apariencias lumínicas, constantes, espaciales, tectónicas… como genio supo plantear todo eso desde el principio

Herencia cercana o eslabón a la distancia. Hay un paralelismo impresionante entre Barragán y Ferdinand Bac. Cuando Barragán hizo su viaje a Europa se reconoció en Bac como en un espejo lejano, porque lo que Barragán hizo fue reconocer la raíz mediterránea y clásica que a través de toda la herencia mexicana habíamos traspuesto. Encontró que los mismos corredores, pérgolas, azoteas, miradores y sombras son las que estaban en la arquitectura que tuvo siempre muy cercana. Asumió su propia herencia.

Cansancio. En el medio arquitectónico enchufado, como dicen los españoles, todo mundo detesta a Barragán, están hasta la madre de cierto barraganismo… ...de la copia barata, del gesto formal. Pero más grave que eso, hay un cansancio de tener una sombra tan grande encima. Ha habido gente que asimila a

Barragán y luego hace una obra personal en la que se trasluce y se trasfiguran sus enseñanzas en cosas nuevas y a veces deslumbrantes.

El genio. No conozco un caso de un Mozart de la arquitectura como fue Luis Barragán, no lo digo porque

sea cercano o lejano sino porque me he pasado 35 o 40 años viendo, volviendo a ver, reflexionando,

leyendo y viajando. Regreso y mis visiones, a veces las matizo pero me queda claro que es una herencia inapreciable desde su obra menor a su obra cumbre.