Jalisco fabrica mobiliario para el Papa Francisco

La firma de Agustín Parra se dedica a la creación de muebles y arte barroco construidos con técnicas artesanales; para el papa argentino ha realizado diseños definidos por la “sencillez”.
Agustín Parra dirige sus talleres y se involucra en los procesos tanto creativos como artísticos
Agustín Parra dirige sus talleres y se involucra en los procesos tanto creativos como artísticos (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Entre los talleres de Tlaquepaque y Zapopan, en Jalisco se está produciendo el mobiliario que utilizará el papa Francisco en su primera visita a México. Al igual que sucedió con los pontífices Juan Pablo II, en dos ocasiones, y con Benedicto XVI hace apenas cuatro años, el taller de Agustín Parra, artista y dueño de la fábrica acreditada por el Vaticano, prepara los muebles que serán utilizados por el líder de la Iglesia católica en su paso por México.

“Ya son prácticamente 18 años, desde 1999 con la visita del papa Juan Pablo II, ahora santo, y con la quinta visita del papa Juan Pablo; ahí hicimos 96 piezas y después con la visita del papa Benedicto XVI hicimos 34 piezas. Prácticamente todo lo que fue el colegio Miraflores y el parque Bicentenario y ahorita con la visita del papa Francisco que van a ser doce piezas en total, de las cuales cuatro son sedes (sillas), dos para el santo padre y dos para el Presidente y la Primera Dama”.

Acorde al empresario, la diferencia en los diseños ha sido en el estilo de las piezas solicitadas, ya que la calidad en el proceso de elaboración apegado a la historia han tenido exigencia similar. Asegura que Juan Pablo II tenía una predilección por las raíces novohispanas, especialidad de Agustín Parra, quien siendo autodidacta es capaz de recrear mueblería, pinturas y esculturas con las características del barroco florecido entre el siglo XVII y el XIX. Lo que llama la atención es que el artista puede crear piezas originales emanadas de su creatividad dominando los elementos de la corriente histórica con un talento singular que le distingue alrededor del mundo.

Fue a principios de diciembre del año pasado cuando se le encargaron las obras para el papa Francisco y aunque para realizar un arcángel de tamaño humano el tiempo requerido es de aproximadamente dos meses, sin premeditación y cobijado por la suerte, el taller estaba preparado con las figuras encomendadas lo que les facilitó cubrir la demanda de doce piezas apenas en un par de meses.             

Las sedes presidenciales ya fueron enviadas a Palacio Nacional de donde serán direccionadas a las locaciones, además de algunas pinturas pequeñas de San Ignacio de Loyola y la Visitación de la Virgen a Isabel y un atril que va a utilizar el santo padre.

En lo que se está trabajando es en concluir dos figuras del arcángel San Miguel, una de 2.40 metros de altura y otra de 1.50 metros, además de una figura de la virgen de Guadalupe que estará acompañando al padre a lo largo de su peregrinaje. 

En cuanto a sus trabajos anteriores, el escultor comenta que “a Juan Pablo II le gustaba lo muy nuestro. Le hicimos sus sedes muy barrocas, fueron varias las que hicimos y algunas tuvieron elementos renacentistas pero la mayoría fue la mezcla barroca mexicana. En el caso del papa Benedicto fue como más contemporáneo todo. Una carpintería muy lineal con terminados en blanco donde se veía un poco la mezcla minimalista con contemporáneo”.

Pero el caso es distinto en esta ocasión, pues la demanda del papa argentino ha estado marcada por la “sencillez absoluta y total.  Entonces podemos imaginarnos que dentro de una sencillez absoluta tenemos que poner algo muy digno y más para el papa. Ese es el reto, hicimos nuestro mejor esfuerzo y esperemos les guste a todos este trabajo”, expuso el empresario. 

Condecorado con el galardón presidencial por el rescate al arte novohispano, distinguido como único proveedor acreditado por el Vaticano, artista multifacético y autodidacta, nayarita de nacimiento pero jalisciense por adopción, hace más de 30 años sembró su arte en estas tierras. 

Ha tenido talleres en Monterrey y en la Ciudad de México, además de en varios puntos de Guadalajara, pero actualmente dirige y trabaja un taller en Tlaquepaque y otro está en Zapopan, al sur de la ciudad, donde una comitiva de 12 personas termina el encargo.