A Juan Gelman

La imagen del exilio y la muerte gravitan en este homenaje al autor de Carta a mi madre. ¿Cuáles son los sabores y sonidos de ese último viaje?, se pregunta el poeta veracruzano.

Ciudad de México

Poesía


Su poesía está en el disco, señor Gelman,

me lo dieron como se obsequia

la ventana de un hospital.

Poesía, en ladino esta vez.

Lenguaje dulce, música encubridora, originario espíritu.

Pero no pude escucharla en ese momento.

(A veces, cuando ya están dentro del féretro,

evitamos mirar las facciones de los seres perdidos).

Por fortuna, al día siguiente disfruto del compacto.

Usted aparece.

Alto, más alto que cúpula o muralla,

llega al café con lentos movimientos

y con ese hilito de voz tan propio,

tan sureño, recién salido de un cigarrillo rubio.

Señor Gelman, ¿a qué sabe la primera cucharada

de exilio?

¿Cuánto duele su primer puntapié?

¿Nos vuelve un turista secreto,

un muerto sin la muerte?

¿Y si lo llamamos desarraigo tiene entonces

el hocico de un perro

alimentado por tripas de inocente?

Supongo, Don Juan, que también el exilio

es un aire fresco, liberador, un pasaporte,

el calibre de un arma, más un collar de sílabas

donde la risa es otra.

Señor Gelman, ¿un bandoneón hecho trizas

puede verse como caricatura del exilio?

¿Y el riachuelo en Nepantla, ese que ya esconde sus cenizas,

 debe considerarse como el último verso de Sor Juana?

Sr. Gelman, no lo distraigo más.

Allá, en el parque de enfrente,

niños uniformados deshojan Rayuela, de Cortázar,

lanzan páginas a los buenos aires

y al ritmo de Gotan Project

se acalora su frente despreocupada.


Francisco Hernández (San Andrés Tuxtla, Veracruz, 1946). Entre sus títulos se encuentran Moneda de tres caras (1994), Antojo de Trampa (1999), Mi vida con la perra (2006), La isla de las breves ausencias (2009), Población de la máscara (2010), Diario sin fechas de Charles B. Waite (2013) y Mal de Graves (2013). Algunos de los Premios que ha recibido son el Nacional de Poesía Aguascalientes (1982), el Carlos Pellicer por obra publicada (1993), el Mazatlán de Literatura y el Premio Nacional de Ciencias y Artes (2012).