Jóvenes se apropian de la calle y retan a la gravedad

Practicantes definen el "parkour" como la habilidad de flotar, ser ligero y volátil por segundos.
Las sesiones de práctica de estos jóvenes son todo un espectáculo.
Las sesiones de práctica de estos jóvenes son todo un espectáculo. (Patricia Ramírez)

Guadalajara

Películas como Yamakasi, Freerunner (Carrera sin reglas) o Distrito B13 resultan cuadros inspiradores para jóvenes que descubren el poder corporal que pueden desarrollar para volar sobre las superficies. Por lo menos eso le sucedió a Ángel Espinoza y a un séquito de seguidores que tomaron como pasatiempo la práctica del parkour de manera disciplinada.

Mejor conocido como grillo, Espinoza es el líder de un grupo que en algunas épocas ha llegado a agrupar hasta 50 chicos, ahora mantiene activos a 35 miembros desde 12 hasta 24 años de edad que se reúnen diariamente en el parque vecinal Polanquito, una amplia unidad administrativa anidada en dicha colonia donde además de juegos infantiles sobre terracería hay grandes áreas de vegetación con una arbolada de eucaliptos que conforman un entorno fresco.

“Desde las seis de la tarde están los más chicos, hasta las diez de la noche, es el promedio del tiempo. Los más grandes llegamos a las ocho por el trabajo hay días cuando no hay lluvia y estamos de buen humor, que normalmente son los fines de semana, nos quedamos hasta las once o doce de la noche”, explica Espinoza, el veterano en la locación con 24 años.

El parkour es una habilidad desarrollada por el oficial de la marina francesa Geroge Hébert que siendo además profesional de educación física estructuró el método natural como forma de entrenamiento con el lema de ser fuerte para ser útil a principios de 1900. La base es teóricamente sencilla, el arte de trasladarse de un punto A al punto B en el menor tiempo posible, para ello se ha desarrollado el parkour y su rama hermana free run que este último implica suertes aéreas como saltos dobles o triples. 

“Se necesita coordinación física con la imaginación, es decir que tu mente se conecte con el hecho de imaginar cada  movimiento, nosotros le decimos sentir el movimiento, dejarlo fluir y a cada barda a la que te acerques, deja que tu cuerpo reaccione”, así lo describe grillo, mientras Alex y Jorge elevan sus cuerpos de salto en salto sobre pequeñas bardas del parque.

Esta locación la utilizan para entrenamiento, el objetivo es elevar la autocarga, como llaman los parkouristas al cuerpo, dice grillo y agrega que acuden a menudo a la colonia Miravalle, “es de multifamiliares, generalmente vamos para allá, y los mismo movimientos que verás aquí son los mismos que se hacen allá pero a una altura en donde lo más bajo es de tres metros. Se cumple el sueño del ser humano de volar o flotar sobre las superficies con la habilidad de ser ligero, libre y volátil”.

Las bardas son tus amigas

Alejandro tiene 17 años, practica tanto parkour como free run desde hace dos años y asegura que no se trata de maña ni fuerza. “Simplemente es fluir en el movimiento y hacerlo lo más rápido posible, es convivir con el espacio no decir con los amigos. Para mí es sentir que las bardas son tus amigas, si las respetas, te respetan y llegar lo más lejos que se pueda. Me apasiona porque puedes sentirte libre, hacer el miedo a un lado”, comparte su experiencia con el rostro exudando el esfuerzo por cada poro. Dice que el cigarro lo fatiga y le obstaculiza el rendimiento, también tiene claro que beber alcohol le daña los riñones y le impide que su sangre circule bien al correr, por eso lo evita. Contrario a lo que puede imaginarse dice que su energía la consume de frutas, verduras, cereales y sobre todo de dormir muchas horas para permitir que su cuerpo se recupere.