Una historia ilustrada de la conquista del cielo

El arquitecto José Serur es un apasionado de la aeronáutica y el autor de 'Historia gráfica de la aviación mexicana', un libro ilustrado de más de mil páginas y mil 500 fotografías inéditas.
Alberto Salinas Carranza, Gustavo Salinas Camiña, Horacio Ruíz Gaviño, Juan Pablo y Eduardo Aldasoro Suárez, pilotos mexicanos instruidos por S. S. Jerwan en la Moisant Aviation School.
Alberto Salinas Carranza, Gustavo Salinas Camiña, Horacio Ruíz Gaviño, Juan Pablo y Eduardo Aldasoro Suárez, pilotos mexicanos instruidos por S. S. Jerwan en la Moisant Aviation School. (Archivo Fundación Miguel Alemán)

México

El 8 de enero de 1948 tuvo lugar el primer vuelo comercial de México hacia Madrid. En aquel entonces, la llamada Ruta del Sol se recorría en cerca de 30 horas: el avión “Veracruz”, tipo Constellation, hizo escala en Miami, Hamilton (Bermuda), Santa María Azores y Lisboa antes de llegar a la capital española.

El servicio de lujo incluyó langosta en una de las comidas y los 18 pasajeros viajaron con sus mejores galas. Entre ellos, los dos hijos del secretario de Comunicaciones y Obras Públicas del gobierno de Miguel Alemán, Agustín García López, “quienes por cierto provocaron asombro cuando recibieron para sus gastos de viaje un grueso fajo de billetes norteamericanos de alta especificación”, reportaba una nota periodística. El "Veracruz" fue recibido entre aplausos en el aeropuerto de Barajas.

Todavía a la mitad del siglo XX, volar era un acontecimiento extraordinario. Hoy, a la mayoría nos parece normal que una máquina de 100 toneladas se eleve a 10 mil metros del suelo y se desplace a 890 kilómetros por hora. Pero no a José Serur, un arquitecto apasionado de la aeronáutica que se dio a la tarea de narrar la historia de la aviación en México en un libro ilustrado con más de mil páginas y mil 500 fotografías inéditas.


Al contar de memoria algunos de los momentos clave en la historia de la conquista del cielo, Serur se maravilla casi tanto como hace cuarenta años, cuando voló por primera vez en un DC-9 de México a Acapulco. Desde entonces no ha dejado de interesarse de manera casi obsesiva por los aviones: los dibujó en las paredes, estudió su funcionamiento, recolectó fotografías, testimonios y documentos, y comenzó una colección de pequeños aviones a escala que hoy adornan su despacho de arquitectos.

“Es una máquina prácticamente perfecta”, afirma Serur antes de elucubrar sobre los cientos de miles de personas que tuvieron que soñar con la sola idea de volar para convertirla en una realidad. “Motivó las imaginaciones de filósofos, científicos y poetas. Solo a través de muchas pruebas, avances tecnológicos, el tiempo, la ambición, el riesgo, la muerte, se pudo llegar a una máquina tan impresionante en la que podemos viajar por relativamente poco dinero”.


(El arquitecto José Serur frente a la aeronave Winnie Mae. Archivo Sitara).

Los primeros soñadores

Por eso, su Historia Gráfica de la Aviación Mexicana (Sitara, 2015) comienza con un repaso breve de la mitología prehispánica, cuyas culturas se condujeron en gran parte con base en la observación del cielo. En el libro aparecen las representaciones de deidades como Huitzilopochtli, con su escudo de plumas de águila, o Ehécatl, el dios del viento.

Varios siglos después, un mexicano logró desplazarse por el aire por primera vez. Maravillado por las demostraciones de vuelos aerostáticos que ya se realizaban en las principales capitales del mundo, Benito León Acosta se dedicó a diseñar aparatos para volar. El 3 de abril de 1842, a sus 23 años, el estudiante de ingeniería se elevó en globo ante miles de espectadores en la Ciudad de México.

Fue en 1890 cuando el francés Clément Ader logró que su avión con alas de madera, e impulsado por una caldera de vapor, se elevara 20 centímetros del suelo durante un par de minutos, con lo que comenzó propiamente la historia de la aviación. Ya iniciado el siglo XX, en 1903, el primer avión con motor voló en Ohio, Estados Unidos, gracias a la perseverancia de los hermanos Wright.

En México no se realizó una hazaña similar hasta 1910. “Un hacendado mexicano, Don Alberto Braniff, trajo de París el primer avión”, cuenta el arquitecto. Las piezas del aeroplano Voissin viajaron por barco hasta Veracruz y por ferrocarril hasta la capital del país, donde se realizó su ensamblaje. A principios de aquel año revolucionario, Braniff recorrió 560 metros por aire, a una altura de 32 metros, convirtiéndose en el primer piloto latinoamericano.


(Vista del libro de José Serur)

Como las anteriores, José Serur narra numerosas historias en el libro de gran formato que llegará este año a las librerías. Las crónicas de hazañas aéreas y los perfiles de los primeros héroes aviadores se acompañan de ilustraciones y fotografías de distintos archivos que complementan el recorrido.

Un recorrido que va desde la mitología azteca hasta el primer avión en desplazarse –hace unas semanas- con energía solar. Desde los primeros viajes en el continente americano hasta las actividades actuales de la Agencia Espacial Mexicana. Desde que Francisco I. Madero se convirtió en el primer presidente en transportarse en avión, hasta el cierre de Mexicana durante el sexenio de Felipe Calderón.


(Flota de la Compañía Mexicana de Aviación en un amanecer en el Aeropuerto de la Ciudad de México en 1981. Archivo AICM)