ENTREVISTA | POR LUIS ALBERTO LÓPEZ

José Luis Saturno Cineasta

Señaló que este tipo de disciplina esta en desarrollo en nuestro país, sin embargo se ha apostado más al público infantil, como en Estados Unidos, pero sería benéfico explorar en otro tipo de audiencia como lo hizo Japón.

“La animación se ve como un producto para niños”

Para el cineasta lagunero, el cine animado en México aún está en desarrollo.
Para el cineasta lagunero, el cine animado en México aún está en desarrollo. (Luis Alberto López)

Torreón, Coahuila

Para el cineasta lagunero radicado en Canadá, José Luis Saturno, el cine animado en México aún está en desarrollo y por ello no puede minimizarse o criticarse.

En ese sentido, considera que deben existir tres componentes para que en una región puede fomentarse adecuadamente, los cuales consisten en que haya una cineteca, instituciones educativas que lo fomenten y empresas interesadas en invertir.

Además de eso, indica que aunque México ha replicado el modelo de animación de Estados Unidos, en el sentido de crear películas enfocadas solamente al público infantil, no quiere decir que no puede experimentarse con el de otras nacionalidades como Japón.

Cabe destacar que la más reciente propuesta del cineasta, "El Mimo y la Mariposa Negra", estuvo en 41 festivales de todo el mundo y la percepción del público ha sido diversa, aún cuando él planteó la idea para una audiencia adulta.

Su trabajo puede encontrarse en el portal http://www.enjambrehexagonal.com/

- ¿Qué tan complicado es enfocarse al cine animado si hay muchos estereotipos del mismo?

Más que manejar temas de profundidad es una herramienta que te permite narrar de muchas maneras y llegar a puntos en los que no podrías llegar cuando filmas de otra forma.

En México seguimos mucho la corriente de Estados Unidos en el aspecto de la animación, siempre se vio como un producto para niños. Esto en gran medida por influencia de Walt Disney, que manejó naturalismo e historias para infantes con cuentos de hadas.

En cambio Japón, que inició una carrera con Estados Unidos para ver quien animaba más, empezó a ver las posibilidades de narrar para adultos y lo han explotado magníficamente, porque en todo el mundo más adultos que niños ven animación japonesa.

Sin embargo, ninguno es malo porque son dos mercados distintos que se están moviendo, pero en el caso nuestro sería necesario que se exploraran ambos mercados.

- ¿Es complejo realizar cine animado?

Sí, requiere mucha preparación técnica, mucho dinero y una infraestructura, puedes tener a gente muy preparada pero sin eso no es posible. Esa infraestructura viene desde la educación hasta compañías productoras de índole privada, apoyos gubernamentales y definitivamente artistas que es lo más importante. Existen muchas universidades que han volteado a ver la animación como una opción.

- ¿Crees que eso sea señal de que existe la mano de obra para eso?

Interés hay y no solamente pensando en animación fílmica, sino en animación como una herramienta para trabajar videojuegos.

El problema es que todavía estamos en pañales en comparación con Canadá, Estados Unidos e incluso Francia, donde llevan décadas enteras desarrollando técnica y universidades. Entonces, es muy temprano para decir que México va en un buen camino pero también es temprano para criticarlo.

- ¿Por qué elegir animación sabiendo esto?

Siempre me interesó la técnica de stop motion, ya que a los cuatro años fue la primera vez que miré una serie animada de esa clase. Me gustó tanto que quise dedicarme a eso, en mi casa no me podían dar una cámara pero me prometieron que si me esforzaba con la plastilina que me dieron, quizá algún día me podían dar una cámara y a los doce años me dieron una.

Sin embargo, no me puedo declarar animador, ya que mis dos proyectos los ha animado alguien más y yo me he enfocado más al área de escritura, dirección y diseño de arte.

- ¿Cómo es el proceso para crear una producción animada?

Lleva mucho tiempo, en mi caso lo he hecho de manera independiente y lleva mucho tiempo el poder reunir los recursos, el equipo de trabajo y algún tipo de apoyo. Por ejemplo, en el caso de "El Mimo y la Mariposa Negra" nos dieron un estudio para filmar e incluso material, sin embargo, realmente como todo proyecto fue posible por buenas voluntades y talentos.

Tuve la fortuna de contar con Robin Servant como compositor, Eric Lepage en la postproducción, Yann Ben Alluch como animador y Mayssan Chara Feddine en fotografía.

- Sabes que tu última propuesta ha estado en muchos festivales, ¿cómo fue la recepción de "El Mimo y la Mariposa Negra"?

Fue muy curioso porque siempre fue un proyecto diseñado para adultos y nunca pensé en niños, sin embargo festivales para infantes han pedido el cortometraje y no hace mucho recibí el mensaje de una persona que decía que a su hija de tres años le encantó la propuesta, podemos decir que cualquiera puede recibir el mensaje y lo interpreta a su manera.

En ese sentido, he visto sitios de internet religiosos donde lo presentan y eso me encanta porque refleja que el proyecto ya no es tuyo sino del público.

Aunque ganes mil festivales no significa que una película es buena o mala, creo que lo que hace bueno o malo un filme depende de la persona que lo vio, cómo lo percibe, si le dejó algún mensaje o enriqueció su vida o percepción del mundo.

- Mencionaste que la industria privada puede ocupar un papel importante en el desarrollo del cine, ¿es posible que las grandes empresas inviertan en esto?

Creo que fue un gran acierto la Ley 226, que fomenta de alguna manera que las empresas inviertan en cine y obtengan de alguna manera algún estímulo fiscal.

Se necesita trabajar más en ese sentido porque es un punto clave y también facilitar el montar una empresa para que no sea tan riesgoso invertir en cine, además de que debe haber reglas más claras para que el distribuidor no se lleve un porcentaje más amplío y haya un asunto de equidad con el productor.