Renato Leduc y el periodismo

(EL SANTO OFICIO)
Renato Leduc
Renato Leduc (Archivo Patricia Leduc)

Para Armando González Torres

Durante su retiro espiritual, alumbrado por un ocote, el cartujo pasó las noches revisando la colección del periódico Momento de México. Se trata de un semanario modesto, de una sola hoja —de 40 por 60 centímetros— impresa por ambas caras; se publicó entre 1954 y 1956 y lo dirigió Renato Leduc, quien el 2 de agosto cumple 30 años de muerto.

Es un periódico irreverente, divertido, con una voluntad crítica insólita en aquellos años cuando la disidencia implicaba riesgos inimaginables para quienes hoy, a la menor oportunidad, se desbocan en todos los medios, especialmente en las redes sociales, sintiéndose mártires de la libertad de expresión.

El primer número apareció —“por mera coincidencia— el 10 de mayo y en su editorial, titulado “Intenciones”, se lee: “nuestro propósito no es prodigar elogios ni alabanzas (eso sobra quienes lo hagan) sino denunciar lacras y errores con la inmarcesible, aunque lejana, esperanza de que alguna vez sean corregidos por las autoridades responsables… o por el propio pueblo de México” (es decir, por la clase trabajadora).

El periódico apareció con un precio de 10 centavos, pero debido a la devaluación del peso, desde el segundo número costó 20. En sus páginas escribieron, además del propio Renato, José Alvarado, Antonio Caso, Francisco Martínez de la Vega, Diego Rivera, Rubén Salazar Mallén, Jorge Carrión, José R. Colín y muchos articulistas más de afilada pluma e indudable puntería. Entre sus caricaturistas estuvieron Tu No A., El Brigadier Antonio Arias Bernal y Alberto Isaac. Un elenco de lujo en un espacio de absoluta libertad.

El periódico refleja el espíritu de Leduc, su ironía, su desenfado, su compromiso con los obreros y campesinos, su desdén por las poses y las candilejas. Critica sin contemplaciones al presidente de la República, a su gabinete, al congreso, a los empresarios, a los magnates de la prensa, a los periodistas chayoteros. No oculta su admiración por Lázaro Cárdenas ni deja de presumir en todo momento su independencia.

Sin amos, sin protectores, sin patrones, sin amigos a quienes cuidarles las espaldas, Momento de México se burla de todo, incluidos los sacrosanto informes presidenciales, vacíos, llenos de cifras ininteligibles y promesas vanas, como lo siguen siendo en estos tiempos aciagos.

El humor, la valentía, la honestidad, la inteligencia, fueron los grandes, insoslayables atributos de un periodista bendecido por las caprichosas musas de la poesía. Un periodista infatigable, director también del periódico satírico El apretado y colaborador de diarios y revistas de la más diversa índole, sin claudicar jamás de sus ideales (¿cuántos podrían decir lo mismo?). A 30 años de su muerte, el monje levanta su copa con vino de consagrar y brinda a la salud de don Renato.

Queridos cinco lectores, desde la próxima semana esta homilía se publicará en la página 15 de MILENIO Diario, mientras tanto, como siempre, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.