Concierto para cello y piano con recuerdos de hace 9 años

El Teatro Isauro Martínez tuvo a José Luis Herrera, músico principal de la Camerata de Coahuila, en la cuerdas y Pedro Damián Martínez del Centro de las Artes de San Luis Potosí, en las teclas.
Cello y piano se unieron para revivir a cuatro grandes compositores de la música clásica.
Cello y piano se unieron para revivir a cuatro grandes compositores de la música clásica. (Especial)

Torreón, Coahuila

Cello y piano se unieron para revivir a cuatro grandes compositores de la música clásica, encuentro que tuvo como escenario el Teatro Isauro Martínez anoche con José Luis Herrera, músico principal de la Camerata de Coahuila, en la cuerdas y con Pedro Damián Martínez, docente del Centro de las Artes de San Luis Potosí, en las teclas.

Las composiciones interpretadas pertenecieron a partituras construidas por Sergei Rachmaninov, de quien interpretaron Vocalise op. 34, no 14, a Ludwing van Beethoven, quien revivió a través de la Sonata para cello y piano Op. 5, no. 2.

También de Antonin Dvorák, cuya pieza elegida fue Bosques silenciosos Op. 60, no. 5 y a Camille Saint-Saëns con la Sonata para cello y piano Op. 32.

Este concierto nació a sugerencia de Herrera, pues el cellista hasta la fecha no ha tocado en Torreón, su tierra de nacimiento, un programa propio, que no pertenezca a los conciertos de Camerata.

Por lo que el recital fue algo así como un debut estelar, a pesar de que tiene poco más de diez años como músico profesional.

La participación de Martínez, el pianista invitado, fue importante pues dos de las obras interpretadas, la de Beethoven y la de Saint-Saëns, fueron de las primeras que trabajaron juntos, mientras cursaban la maestría en Música de Cámara en los Estados Unidos, hace nueve años.

En ese entonces, las obras representaron un reto técnico para los intérpretes, debido a la complejidad melódica de las composiciones.

Estos aspectos hacen que de pronto la música sea poco digerible y expulse de inmediato a nuevos oyentes de esta vertiente musical.

A propósito de esto, el pianista comentó previo al concierto que "hay un estigma en la música clásica (...) de esa complejidad que no necesariamente tiene que existir, uno puede simplemente apreciar la música, pero se tiende a decir 'música clásica, mejor le saco la vuelta', realmente nunca hay paciencia para escucharla. Acaso ese sería el problema, que hay que estar dispuestos a escucharla".

En todo caso, las piezas escogidas tuvieron matices sentimentales bien definidos, por ejemplo " la sonata de Beethoven es una obra con una introducción bastante bonita, contemplativa, hasta con toque fúnebres".