Me voy de la Filarmónica del DF; mi ciclo terminó: Areán

No quiero polarizar una institución que ha enfrentado por muchos años diversos problemas, incluidos salariales, sostiene el director.
“La mía no es una separación inmediata”.
“La mía no es una separación inmediata”. (Héctor Téllez)

México

El lunes por la tarde José Areán anunció en su cuenta de Twitter que terminaba su ciclo con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM). Este periodo inició en 2011, cuando el músico fue designado como director artístico por Elena Cepeda, tras un periodo de varios años en que la orquesta había estado sin una dirección. Ya en 2013, 60 de los 92 músicos de este conjunto habían solicitado tener opinión en este tipo de designaciones y se quejaban de la falta de calidad y liderazgo de Areán.

El sábado autoridades se reunieron con los músicos para analizar las posibilidades de rehabilitar su sede, la sala Silvestre Revueltas, a causa de los problemas de filtración y falta de mantenimiento que presenta el Centro Cultural Ollin Yoliztli, o la construcción de un nuevo espacio. "Ahí propusimos un nuevo proceso de designación del director artístico, una nueva dinámica de la que yo debo retirarme", dice Areán.

Añade: "Es una orquesta que ha pasado por años muy difíciles: ha estado dividida, peleada y con escándalos. Hay demandas laborales activas contra la secretaría de 2000-2010". Invitado en 2011 por Elena Cepeda, tras un periodo de 10 años en el que la orquesta había tenido solo un director durante tres años, y la disminución del presupuesto operativo (no para salarios), que pasó de 30 millones pesos a 4 millones de pesos.

Dice el director que, al llegar el nuevo secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín, se logró iniciar el establecimiento de un nuevo marco operativo: revisar las condiciones laborales de los músicos que, por ejemplo, después de 30 años de trabajo tendrían que retirarse con un salario de 2 mil 800 o 3 mil pesos al mes; que sus nombramientos fueran de base y no de confianza, así como un aumento de salario de entre 90 y 150 por ciento.

¿Qué se tiene establecido ya sobre el nuevo proceso de designación del director artístico?

Nada aún, el lunes tendremos una primera reunión. Pero la mía no es una separación inmediata; no se quedará acéfala la orquesta sino que estaré en el proceso de transición.

¿De qué lo critican a usted los músicos?

Este es un grupo de personas, no un ente único con una única opinión. Pero si me quedé cuatro años —de los cuales tengo mucho qué reportar—, los calificativos o descalificativos no son los que a mí me condicionan como músico. Yo tengo una carrera fuera de esta orquesta, una carrera internacional.

¿Pero qué cuestionan?

Desde la dirección misma hasta la programación. Tenía un perfil programático muy claro, entre otras cosas hemos apoyado la composición: en cuatro años programamos 60 piezas de 30 músicos mexicanos, de los cuales 21 están vivos aún. Hicimos una gala de la ópera Rigoletto con 12 o 14 jóvenes cantantes, realizamos una audición a 30 estudiantes de la Ollin Yoliztli, de donde salieron cinco. Hubo espectáculos transdisciplinarios en cine, danza y teatro, además de conciertos con Nortec y Jaime López.

¿Se va porque quiere o se va a solicitud de los músicos?

Muy buena pregunta: me voy porque siento que el ciclo se cierra.

Hay músicos que no gustan de los riesgos, de estudiar autores o partituras nuevas. ¿Es así en este caso?

Mi objetivo ahora es no polarizar. Quiero llevar a cabo de una manera correcta e institucional el término de mi objetivo.