Hay un renacer del tango: Jorge Kohan

Se rompe con la tradición, pero hay cierta esencia rítmica en el género, dice el guitarrista de La Camorra.
El quinteto estará mañana en el Lunario del Auditorio Nacional.
El quinteto estará mañana en el Lunario del Auditorio Nacional. (Especial)

México

Argentina vive un gran movimiento de tango, dice el guitarrista Jorge Kohan, "aunque no al grado de los años cuarenta o cincuenta del siglo pasado, cuando los bailes eran de miles de personas. La música masiva popular era el tango, era lo que se bailaba en los clubes de futbol que tenían sus grandes salones."

Aunque ese es un fenómeno irrepetible, Kohan asegura que, "luego de unas décadas de pausa, que tiene mucho que ver con la dictadura militar que sufrimos en los setenta y principios de los ochenta (y algunas anteriores, pues no fue la única), hay un renacer del tango que multiplica lo que había."

La Camorra, grupo fundado por Kohan, junto con el violinista Sebastián Prusak y el contrabajista Hugo César Asrin en 1993, es protagonista e impulsor de este renacer (el bandoneonista Nicolás Enrich se unió en 2010, mientras el pianista Christian Zárate es el integrante más fresco, pues debuta en esta gira). Con un estilo al que define como parte de la evolución del tango, La Camorra tocará mañana en el Lunario del Auditorio Nacional obras originales y de Astor Piazzolla.

El tema de Piazzolla es obligado en la entrevista, pues, como asegura el guitarrista, "hay un antes y un después de Piazzolla en la música argentina. Recordemos que fue muy discutido en vida, más en Argentina que en el resto del mundo, incluso algunos de sus conciertos terminaban en golpes. ¡Pero dicen que él pegaba primero y que tenía una pegada fuerte!", ríe ante el recuerdo.

Ahora se dimensiona a Piazzolla, incluso lo tocan orquestas y grupos de cámara, pero en su tiempo fue un músico muy cuestionado, profundiza el tanguero. "En 1992, cuando muere, casualmente se da el hecho de que nos juntamos y formamos La Camorra —entonces en trío—, en homenaje a su último disco. Siendo muy jóvenes —teníamos 19 años en promedio— en nuestro debut alguien gritó en medio de una obra: '¿Qué le están haciendo al tango?'

—¿Qué quería ese público?

—El público mayor quería escuchar lo de siempre: las orquestas, los cantores. Nosotros disfrutábamos de las dos cosas: de escuchar a Aníbal Troilo, Roberto Goyeneche y Osvaldo Pugliese, y a Piazzolla, porque ciertamente habíamos llegado al tango por él. Veníamos de años de un bajón muy grande, de solamente conservar lo que había, y fuimos de los pioneros en volver a proponer cosas, con esta doble influencia.

—¿Cómo definirías su tendencia?

— Yo resumiría que nuestra tendencia –y que creo que fue seguida por algunos– es la de la evolución en el tango. A veces parece que se rompe con lo anterior, pero no, porque hay mucho cuidado de mantener cierta esencia rítmica, cierto carácter que está siempre presente.

—¿Cuál será su repertorio?

— Mezclamos obras nuestras y de Piazzolla, pero no muy conocidas. Vamos a tener el gusto de regalar alguna pieza conocida, como 'Adiós Nonino', pero la intención es mostrar un puñado de obras muy elevadas, como la 'Suite camorra', 'Revolucionario' o 'Concierto para quinteto'. Tocaremos algunas piezas de nosotros, incluidas en nuestro disco más reciente, De acá para allá, pero también cosas nuevas.

—El panorama del género es alentador...

— Sí: en los últimos tres lustros muchos jóvenes, y quiero decir jóvenes desde 15 años, se están volcando al tango y están proponiendo sus composiciones, su nueva música en diferentes estilos y tendencias. Pero también hay jóvenes que quieren escucharlo, quieren conocer lo anterior y lo nuevo. Cada año se suma y se multiplica. No sabemos hasta dónde va a llegar eso, pero ya pasó de una moda del momento y trasciende fronteras. ¡El tango finlandés es la música de Finlandia, mientras que muchos de los campeones de baile son colombianos! ¡En México nos encontramos con gente que sabe de tangos más que nosotros!