Jorge Pardo: mi mayor premio, hacer música

El músico declaró: "Para mí, el mayor premio es vivir, y amar y hacer música".
Galardonado en España.
Galardonado en España. (Especial)

México

Por "su talento como intérprete y compositor y por su capacidad para convertir el instrumento en voz poética", el saxofonista y flautista Jorge Pardo recibió recientemente el Premio Nacional de las Músicas Actuales del Ministerio de Cultura de España. El músico declaró: "Para mí, el mayor premio es vivir, y amar y hacer música".

Protagonista del maridaje entre el flamenco y el jazz, a los que algún día definió como "los hermanos pobres dentro de la música", sus primeras incursiones en el jazz se dieron con músicos como Tete Montoliu y Lou Bennett. Colaboró con el guitarrista Paco de Lucía, que acabaría por darle un nuevo rostro al flamenco por sus experimentos de fusión y colaboraciones con músicos como Camarón de la Isla, Chick Corea y Michael Brecker.

Pardo afirma que sigue la máxima de Goethe, quien decía que "la ciencia y la música son bienes del espíritu y pertenecen al mundo entero". A su juicio, ni los números ni los colores ni los sonidos conocen fronteras. "El gusto y el descubrimiento de los sentidos está por encima de la estrechez cultural. Tengo perfectamente claro que cualquier músico, sea de donde sea, está capacitado para ejecutar cualquier obra de arte", afirmó el año pasado.

Que en la actualidad haya mucha gente dedicada a la enseñanza del jazz es muy positivo, pero esto no ha sucedido con el flamenco, explica Pardo a MILENIO: "La gente se empieza a organizar para que no ocurra que a mi nieto, por ejemplo, le tenga que dar clase de guitarra un holandés en el Conservatorio de Madrid porque es quien tiene un título y no un español. Es un problema complejo por las leyes de educación europeas."

¿Qué huella le dejó Paco de Lucía?

Extraño su maestría y su compañerismo. Tocas tanto que ni siquiera te das cuenta de que estás aprendiendo. Empiezas jugando y un día te das cuenta que te ha enseñado un montón de cosas esenciales. Todos los músicos del grupo nos cambiamos unos a otros, porque las influencias son algo que se comparte; intentas hacer las cosas con tan buena calidad como las hacen los otros músicos, como el caso de Paco. Si todos lo hiciéramos así, seríamos un mejor mundo.

Pero no todos podemos influir en el arte.
Bueno, hay que decirlo: también hay que tener suerte en esta vida, que nos pone en un mejor sitio que a otros. Pero somos parte de una gran cadena. Hay un refrán que dice: "Haz el bien y no mires a quien". Vas haciendo lo que piensas que tienes que hacer sin pensar si lo recogen dos o 40 mil personas, o si dejas más o menos influencias.