Jorge Obregón recrea los "territorios de fuego"

El pintor se ha dedicado a realizar paisajes de varios volcanes mexicanos y nipones.
El creador mexicano retrata el Fuji.
El creador mexicano retrata el Fuji. (Especial)

México

Alumno de Luis Nishizawa, el pintor mexicano Jorge Obregón define su trabajo como un rescate del medio ambiente desde la realidad: “Suelo sacar lo natural, recrearlo; al mismo tiempo respeto y me apego a una realidad en la cual me correspondió vivir”. De allí su interés por los volcanes.

El artista —quien presenta actualmente su exposición México y Japón, territorios de fuego, en la Embajada mexicana en ese país—, dice que son pocos los creadores plásticos que retoman este tema: “Cada uno lo hace con un punto de vista diferente y busca plasmar una realidad en la cual se aprecian inquietudes formales diversas”.

La exhibición permanecerá hasta diciembre en Tokio; después será llevada al Museo Fujiyama, en Fujiyoshida, y en marzo se presentará en la Casa Risco, en la Ciudad de México.

Obregón, quien participa en La poesía vista por el arte, de Grupo MILENIO, habla de cómo surgió este proyecto y de su interés por el paisaje que brindan los volcanes.

¿Cómo surgió su exposición en Japón?

Me invitó la Embajada de México en Japón, para conmemorar los 400 años de relaciones entre los dos países. Propuse hacer una exposición de paisajes de volcanes de ambas naciones. Llevo 20 años pintando paisajes. En marzo de este año realicé un viaje a Japón para pintar el volcán Fuji. Las obras que hice se encuentran inspiradas en el trabajo de Katsushika Hokusai, el cual realizó una serie de las 36 vistas del Fuji. Recorrí mil 300 kilómetros alrededor del volcán por 20 días para pintar todas sus caras. Después reuní 50 piezas entre paisajes del Fuji y los principales volcanes de México.

¿Qué le produjo emocionalmente el volcán Fuji?

Verlo de cerca impone. Es una montaña sagrada para budistas y shintoistas. Observar cómo lo venera la gente es fascinante.

¿Hay diferencias con los volcanes mexicanos?

El Popocatépetl y el Fuji son similares. Aunque hay que reconocer que en Japón respetan y protegen la naturaleza: el Fuji no es muy alto, ya que tiene apenas tres mil 776 metros, contra los cinco mil 450 metros del Popocatépetl, pero el Fuji comienza su desplante al nivel del mar, lo cual lo hace majestuoso. La atmósfera húmeda del mar le da una tonalidad y riqueza en bosques muy diferente al altiplano mexicano.

¿Cómo le sirvió para hacer su trabajo la obra de Hokusai?

Katsushika Hokusai realizó Ukiyoe, grabados a color en madera sobre papel, una técnica ancestral en Japón. Durante un tiempo pintó el Tokaido, antiguo camino comercial entre Tokio y Kioto, donde se ve el volcán al fondo con ambientes del campo, casas japonesas y personajes.

¿Cómo es que llegó al paisaje?

Tuve como maestro a Luis Nishizawa. Con él aprendí a salir al campo, a pintar al aire libre. Desde que ingresé a la Escuela Nacional de Artes Plásticas en 1990 tenía muy claro que quería plasmar y entender el entorno en el cual vivimos, y lo que nos rodea topográficamente.

A propósito de Nishizawa, ¿cuál considera que haya sido su mayor legado?

Fue un gran maestro de la materia de técnicas de los materiales en la ENAP. Formó muchas generaciones en la carrera de artes plásticas. Esta materia es la base para los pintores. Enseñó desde lo más elemental hasta lo más elaborado. Investigó por más de 50 años las técnicas de los grandes maestros y compartió su conocimiento.