Jorge Marín exhibe sus esculturas en Oriente

En el Palacio de Arte de China será abierta la muestra El cuerpo como paisaje, que también será presentada en Corea, Singapur y Japón.

México

Veintiun piezas en bronce de formato mediano conforman la muestra El cuerpo como paisaje, que el escultor mexicano Jorge Marín inaugurará hoy en el Palacio de Arte de China, en Shanghái. Ello forma parte de un proyecto para llevar el arte mexicano contemporáneo a varios países de Asia, dice Marín en entrevista telefónica con a MILENIO.

Marín considera que en México tenemos poca información sobre el arte de la nueva China. “Estamos viviendo un momento sui géneris, y muy aceleradamente, de cambio. Me parece realmente interesante venir a saber qué está pasando en ese plano en China, porque están pasando muchas cosas. Además ellos tienen un interés genuino por lo que estamos haciendo en México a nivel de arte contemporáneo. He hablado con maestros y alumnos en algunas universidades y están verdaderamente ávidos de información, de tender lazos a nivel profesional para llegar a un mayor entendimiento de quiénes somos”.

El cuerpo como paisaje, curada por Agustín Arteaga, es una muestra de los últimos 10 años de quehacer escultórico de Marín. El catálogo abre con una frase de Carlos Fuentes sobre el arte del escultor michoacano: “El bronce es un metal mestizo, producto de la aleación de cobre y estaño. No es gratuito que Jorge Marín lo tome, lo trabaje como metal de nuestra raza, de nuestro país. Raza de bronce, se nos llamaba antes. Arte de bronce el de Jorge Marín, no pierde esta connotación mexicana, por más que la supere”.

Marín, quien donará la escultura Flechador ecuestre a la colección permanente del Palacio de Arte de China, explica que la muestra en Shanghái “es el inicio de una gira por Asia que empieza y termina en China, pero también irá a Corea, Japón y Singapur, para finalizar en Beijing. Tengo ganas de explorar la posibilidad de otros continentes: me interesa África, donde un primer acercamiento podría ser Sudáfrica, o puede ser Australia también, que sería un reto porque hay un público con una cierta depuración por el arte contemporáneo”.

Marín trabaja con el bronce y el cuerpo humano por ser su “vehículo de expresión plástica. Pero hay que insistir en que las artes plásticas contemporáneas no son unilaterales: hay diferentes manifestaciones y todas son no solo importantes, sino que es necesario fomentarlas y difundirlas para que entren a un círculo de consumo. Hay tantas expresiones plásticas como consumidores de arte, porque toda la humanidad tiene la necesidad tanto de hacerlo como de conocerlo; entonces hay diferentes percepciones de diferentes lenguajes. Creo que tenemos que representar la diversidad”.

El arte figurativo, agrega, “es un lenguaje absolutamente inagotable, sin importar las nuevas expresiones. La figura humana como elemento iconográfico ha estado desde que el hombre es hombre, y estará hasta el último momento de esta humanidad sobre la tierra porque es parte de una naturaleza absolutamente intrínseca. No es una sutileza temporal ni de un momento histórico; es nuestra propia naturaleza la que nos lleva a usar ese lenguaje como alternativa”.

Su interés por la figura lo hace remontarse a su infancia. “Tuve como papá a un arquitecto de una formación muy académica y yo tenía acceso a sus libros y a sus trabajos. Desde ahí empezó mi primera influencia, que fue muy académica, muy clásica, porque tenía acceso a libros que hablan de arquitectura renacentista, barroca, neoclásica. Después viene mi carrera como historiador del arte, donde ya me pude dar un panorama rápido de todo lo que había sido la humanidad y sus diferentes corrientes. Metido en el arte contemporáneo he tenido la oportunidad de mantenerme al día de lo que va pasando en estos temas.

La experiencia corporal

En el texto del catálogo de la exposición, el curador Agustín Arteaga explica que la muestra que se presentará en China, busca “propiciar la auto observación de ciertos estados de activación emocional, integrando la experiencia en grandes tramas narrativas, ya no solo en relación con la historia vital, sino también acerca del cuerpo y los mensajes que nos envía de manera cotidiana. A partir de una experiencia de la propia corporalidad, que pocas veces es traída al plano consciente, es posible ampliar el campo de explicaciones sobre las percepciones del ser humano acerca del mundo”.

En su texto, el curador sostiene que “antes que desarrollo cortical, siempre hubo piernas, brazos, espaldas, corazón, pulmones, etcétera, órganos que, de una u otra forma, encapsulan mucha sabiduría sobre nosotros mismos. Al ampliar la mirada y agudizar la atención, es posible incorporar y ser conscientes de una experiencia que es continua y permanente, la auto exploración de la corporalidad”.